Notas del Autor - JLR

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Es otoño en Lima y un día como hoy, hace 99 años, murió Julio Verne. No puedo dejar de pensar en la gran influencia que tuvo sobre mí, habiendo devorado cuando niño todos los libros con sus cuentos que caían en mis manos. Recuerdo noches enteras sin dormir, leyendo con una linterna para que mis padres no se dieran cuenta. Luego el libro dentro de una bolsa plástica me permitía aprovechar el tiempo mientras me duchaba para el colegio.

A mis padres debo agradecerles no sólo mi placer por la lectura, sino toda mi vida. Todos nosotros somos el exitoso resultado de una combinación genética que ha estado operando por miles de años. Yo soy, en efecto, la suma de mis padres. Pero más importante que las características potenciales que determinan los genes han sido su amor y su educación, que me han permitido llegar hasta aquí. Solo puedo esperar que el ser buen padre también sea hereditario.

Pero leer es una cosa y escribir es otra totalmente diferente. Lo segundo es mérito exclusivo de mi esposa, mi amada chiquita. Pobre, no es ella a la que deben culpar por lo mal que escribo: siempre ha sido mi más fuerte crítica y de alguna manera se las arregla para decirme con cariño que algo esta horrible y dejarme feliz. Pero es gracias a ella que encontré las ganas de contar una historia. Con esa inspiración a mi lado, tengo tiempo para ir mejorando.

Pero ¿de dónde nacen las historias que he juntado en éste libro? Carl Sagan decía que la evolución se ha encargado de que el ser humano encuentre placer en entender las cosas. En efecto es una de las características que ha permitido a la raza humana sobrevivir hasta ahora. Y aun así sabemos tan poco. A mi lado, sobre el escritorio, veo una revista que menciona que al parecer unas células llamadas Glias, nueve veces más numerosas que las neuronas y que habían sido consideradas hasta hace poco como simples portadoras de nutrientes, tienen una red de comunicación paralela a la neuronal y podrían ser un factor decisivo en las características de la memoria y la inteligencia. ¡Lo que podemos descubrir en 50 años más!

A mi cabeza ya vienen las ideas: ¿Y qué si…? Tomo nota en un pequeño cuaderno donde he venido anotando hace años todas las cosas interesantes que encuentro, con algunos comentarios. Las historias que encuentran en el libro han salido todas de ahí. Siguiendo los consejos de Isaac Asimov, me imagino el efecto que este tipo de cosas pueden tener en la vida humana.

Algunos agradecimientos son justos y necesarios: Muchas gracias a todos los amigos que leyeron los borradores de los cuentos y que sugirieron mejoras, gracias por dedicarnos un poco de su tiempo. Especialmente Renato, por su paciencia como “lector piloto”; el 90% de sus consejos están reflejados en la versión final de este libro.

Por último, sólo me queda agradecer a usted, amigo lector, por haber llegado hasta aquí. Espero poder estar contándole algo nuevo pronto.


Notas del Autor - MAC

Contacte a Manuel Antonio Cuba

A veces, por razones que se encuentran fuera de nuestro alcance, las cosas no salen exactamente como queremos. En este caso me refiero a los cuentos de mi autoría que están incluidos en Desde Afuera. Originalmente, tres de estos cuentos iban a ser parte de otro libro llamado Sólo Para Humanos, pero antes de fin de año me di cuenta que era poco probable que lo acabara para la fecha prevista, esto es, fines de marzo. Fue ahí cuando Jorge Luis me propuso publicar un libro en el cual ambos colaboremos con las historias, idea que gustosamente acepté.

Ahora, a mediados de abril, me doy cuenta que estaba en lo correcto. Hubiese sido humanamente imposible acabar Solo Para Humanos por lo compleja que es la propuesta para ese libro. Calculo que, por lo menos, me tomará entre dos a tres años terminarlo. Un buen periodo, creo yo, para poder hacer las cosas con tranquilidad, y de paso abocarme a otros proyectos literarios y seguir con otros mas allá de nuestra atmósfera.

Entre las muchas cosas buenas que ha significado Desde Afuera (la única mala ha sido el demorarme mucho en terminar mi parte) han sido dos, desde mi punto de vista, las más importantes. La primera ha sido la capacidad de poder discutir tanto con Jorge Luis y mis cinco elegidos los textos antes de publicarlos, algo que no hice con 8+1. Fue increíble ver como los errores que uno no era capaz de notar, estaban ahí y resultaron ser cosas increíblemente obvias.

La segunda ha sido el obligarme a escribir por más de una hora, alcanzando el tiempo record de cuatro horas seguidas en un solo día (con breves descansos). Personalmente siempre pensé que nunca haría eso, pues creía que disminuía la calidad del texto. Hasta cierto punto es cierto, al leer al día siguiente lo que escribí la noche anterior sólo me limito a mover la cabeza en señal de desaprobación y corregir casi todo el texto, pero tengo que admitir que llevar nuestra capacidad a nuevas metas es algo bueno. Lo malo es que en pocas ocasiones uno es capaz de hacerlo por voluntad propia, casi siempre es consecuencia de la presión externa.

Así, cierro estas notas del autor dedicándoselo a mi familia, por todo lo que me han dado y ayudado en hacer esto posible.

Nos vemos en el futuro.