La máscara del caos

Same old song,
Just a drop of water in an endless sea
All we do crumbles to the ground,
though we refuse to see
Dust in the wind,
all they are is dust in the wind
- Kansas




Lima, primavera del 2006

Quien convenció a Francisco Pizarro de fundar la Ciudad de los Reyes en el valle del Rimac había sido un pelmazo.

Ese era el pensamiento que rondaba la cabeza del pasajero del asiento 4C del pequeño avión privado procedente de Huancayo mientras descendía por la escalera hacia la pista de aterrizaje. Tenía que admitir que, siendo arequipeño, su opinión estaba bastante sesgada. Pero, al levantar la vista y ver el cielo de un gris perfectamente sólido, no podía evitar sentirse acongojado. Y eso que el verano estaba a puertas.

La humedad, que en ese momento alcanzaba el punto máximo de todas las escalas metereológicas conocidas, no sólo provocaba que su cuerpo se sintiera pegajoso y que su ropa se adhiriera como chicle, sino que además le causaba problemas al respirar y le hacía preguntarse cómo era que los limeños no habían desarrollado branquias.

Aceleró el paso para refugiarse en el aire acondicionado de la terminal de arribos nacionales del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. El modesto aeropuerto llevaba el nombre de uno de los pioneros de la aviación, la primera persona en atravesar los Alpes en un avión. Que lástima que no hubiera sido peruano en realidad. Siempre había considerado que el nombre legítimo del principal aeropuerto del país debía ser el de su paisano Pedro Paulet, quien no sólo había inventado el primer motor cohete con combustible líquido del mundo, sino que además tenía el indudable honor de haber recibido una finísima espada japonesa, una katana, de manos del Emperador Japonés durante su estadía como embajador peruano en ese país. El viajero, quien era un aficionado a las armas, había comprado doce años antes un set de katana y wakizashi a un traficante turco quien le aseguró que habían pertenecido a un reconocido samurai japonés. La calidad de las armas y los documentos que le fueron mostrados corroboraban la historia. Pero otra cosa totalmente diferente era recibir un arma como obsequio. Tal vez algún día.

Caminó a paso rápido por la terminal mientras observaba de reojo a los pasajeros de un vuelo comercial que miraban con expresión colérica las maletas que daban vueltas en la banda sin fin y comprobaban que, a pesar de que solamente habían arribado dos vuelos comerciales a esas horas de la tarde, el personal del aeropuerto se las había arreglado para confundir los equipajes de ambos.

"A San Borja por favor", le dijo a uno de los cerca de quince taxistas que acosaban a los viajeros mientras salían del edificio. Se sentó en el asiento de atrás y sacó de su maletín una computadora portátil ultra ligera que había ensamblado él mismo, frente a la frustración de no encontrar en el mercado algún modelo que cumpliera con todos sus requerimientos de trabajo. La pantalla de bienvenida de Gentoo Linux lo saludó de inmediato al encenderla.

La urgente llamada de uno de sus ex-compañeros del colegio San José, quien era ahora uno de sus mejores clientes, le habían obligado a dejar Huancayo mucho antes de lo que a él le hubiera gustado. Luego de casi cuatro años de espera había conseguido al fin que le otorguen horas de trabajo en el mayor Radio Observatorio del mundo, ubicado en Jicamarca. Era muy probable que no tuviera la oportunidad de regresar hasta dentro de varios años. Pero lo que estaba en juego en Lima era mucho más importante que sus proyectos científicos.

El taxista manejaba bastante rápido, pues había decidido que ésta iba a ser la última carrera del día y no podía esperar a regresar a su casa para dormir unas horas antes de su segundo trabajo. "La suerte está de mi lado" pensó mientras observaba que, al igual que había sucedido con los cuatro anteriores, la luz del semáforo que se encontraba delante cambiaba del rojo al verde en el momento preciso en el que su auto se acercaba. Aceleró un poco más.

En ese mismo instante y por la calle transversal, una camioneta Nissan 4x4 era manejada por un peruano promedio, de esos que consideran que las señales de tránsito son simplemente sugerencias, a las que es buena idea hacer caso a menos que se tengan buenos motivos, como el estar escuchando una canción de moda en la radio, por ejemplo. Aceleró igualmente confiado en que nadie sería tan tonto de cruzar una calle teniendo en cuenta que él la cruzaba también.

Unos niños que jugaban a media cuadra fueron los primeros en reaccionar luego del fuerte ruido. Dos de ellos corrieron hacia la esquina para tratar de ayudar. Un tercero pensó en llamar pidiendo auxilio, pero no podía recordar el número de teléfono de los bomberos.



Vía Láctea, a 12 500 millones de años de la singularidad

El objeto se acercaba rápidamente al sector ocupado por los planetas pequeños del sistema, de órbita más cercana a la estrella central que les servía de fuente de calor y energía.

Si alguno de sus creadores hubiera podido ver la pantalla principal en ese momento, hubiera conseguido leer en caracteres azules "378.972". Los números indicaban que, en algún lugar ya remoto, el planeta que había servido de origen a la sonda estaba por terminar una vuelta más alrededor su propia estrella, la número 379 desde su partida,

La referencia no tenía ya ningún sentido después de la inmensa distancia recorrida y el enorme tiempo transcurrido, pero estaba ahí, aferrándose a las viejas tradiciones de la raza bípeda basada en carbono que había demostrado tener la inteligencia suficiente para construir una sonda espacial.

El paso del tiempo había causado sus estragos. El complejo sistema de propulsión gravitacional que le otorgaba a la sonda la capacidad de atravesar increíbles distancias tenía serios problemas. Era el mayor invento de los últimos tiempos, el avance tecnológico que permitiría dar el siguiente gran paso en la exploración del cosmos (según decían los ingenieros que lo diseñaron), pero funcionaba de manera intermitente y había presentado fallas erráticas durante la última etapa del viaje.

Al menos, la delicada maquinaria biológica, el cerebro molecular que era la inteligencia de la sonda, seguía funcionando a la perfección. Estaba, en efecto, viva.

La falla en el motor le había obligado a cambiar de rumbo y, en lugar del sistema binario al que planeaba llegar, había terminado en un remoto sistema de la periferia galáctica. Al centro, un sol amarillo casi idéntico al que existía en su sistema de origen no presentaba muchas oportunidades de esconder algún gran misterio biológico hasta ahora no develado. Pero, eso era lo que tenía al alcance y con eso habría que contentarse.

Una vez en la órbita del cuarto planeta del sistema, aquel que parecía tener la mayor probabilidad de albergar vida, la sonda realizaría las mediciones programadas e intentaría comunicar los resultados de regreso a su planeta. No podía sospechar que de nada serviría, ya que luego de tanto tiempo sus creadores no existían más. Se habían autodestruido en lo que para el cosmos significaba una minúscula liberación de energía atómica pero que para la frágil raza inteligente había significado la extinción total.

Y en ese momento, sucedió.

La propulsión falló por completo. Había funcionado casi el doble de lo que sus creadores habían planeado, un último halago a la habilidad técnica de una especie ya inexistente.

La sonda se encontró de pronto a merced de las fuerzas gravitatorias de los pequeños planetas interiores del sistema, que aumentaron más su ya sorprendente velocidad y le hicieron cambiar de rumbo hasta terminar en una caída en espiral sobre el planeta vecino a su objetivo. Intentó en vano maniobrar para evitar el contacto con la atmósfera combustible del planeta, pero sin ninguna manera de interactuar con los campos gravitatorios no hubo mucho que pudiera hacer.

Los restos quemados de la sonda y su preciada carga científica se perdieron en la profundidad del primordial océano de un planeta perdido en un rincón de la galaxia. El último vestigio tecnológico de una raza que en algún momento se había imaginado a si misma como única dueña del cosmos.

No quedó entonces nadie que tratara de explicar los caprichosos sucesos históricos que habían conducido a este final tan poco merecido luego de millones de años de evolución.

¿Cuál había sido el principio del fin?


Lima, verano del 2007, un viernes a la 1:30pm

El piso se encontraba totalmente cubierto por hojas de papel impresas, formando lo que cualquiera hubiera llamado un caos completo. Pero él podía ubicar cualquier documento específico en segundos. Siete computadoras apiladas sobre un escritorio trabajaban en una versión modificada de "Project RC5", usando la potencia de las máquinas para encontrar la llave de encriptación de 56 bits de un banco local.

Sobre sus piernas, la guía telefónica y un teléfono inalámbrico eran sus mejores herramientas en ese momento. Marcó el número que tenía a la vista y esperó.

- Buenos Días, gracias por llamar a Genotec. Contesta Patty. ¿En que podemos ayudarlo?
- Hola Patty. Te habla Luis Pérez, de la revista "Tecnologías Hoy". ¿Haz oído hablar de nosotros, no es así?
- Err... Claro señor, mucho gusto. ¿Desea que lo comunique con alguien?
- Si por favor, necesito hablar con alguien de marketing, es para un artículo que estoy escribiendo sobre Genotec.
- Lo siento. A esta hora están en refrigerio. ¿Quiere dejarme su número para que le devuelvan la llamada?
- ¡No me des esa mala noticia! Tengo que cerrar la edición en media hora y sólo me faltan un par de cosas... ¿No me podrás ayudar tú?
- Esteee... No estoy autorizada para...
- ¡Por favor! Si no tengo esos datos no podré sacar el artículo sobre Genotec en esta edición. ¡Mi jefe me va a matar!
- Mire señor... me gustaría ayudarlo pero no se...
- ¡Vamos! Te regalo las próximas tres ediciones gratis. Sólo necesito saber que tipo de computadoras usan para ese trabajo tan increíble que hacen, los lectores van a querer saber eso.
- Bueno... supongo que no hay problema en eso... mire, la verdad no sé que tipo de computadoras usamos, son unas bien grandes y las instala siempre gente de HP.
- Eso me sirve, muchas gracias. ¿Y no sabes si son de las más modernas?
- Bueno, llegaron hace seis meses más o menos... cuando abrió la oficina en agosto.
- ¡Eres un amor, Patty! Me has salvado la vida. Cuando hable con la gente de marketing sobre el artículo les voy a mencionar que tú me ayudaste.
- ¡Ay! Gracias, ji ji...
- ¡Chau!
- Adiós señor.

Muy bien, eso había sido fácil. Ahora sabía que Genotec había comprado HPs para iniciar sus operaciones seis meses atrás. Una rápida consulta en el sistema de aduanas confirmó que en agosto del 2005 estaba registrada una importación de equipos de la enorme magnitud que Genotec requería. Estos eran dos servidores HP 9600 Superdome, llegando al Callao el 4 de ese mes.

Revisó la tabla de compatibilidad en línea en la página Web de HP. En ese entonces los 9600 venían con el sistema operativo HP-UX 13i. Para el común de las personas esto no significaba nada, pero él ya tenía un punto de partida.

Buceó durante treinta minutos en sus apuntes de HP-UX, pero no pudo encontrar ninguna falla de seguridad conocida en la versión 13i. Esto no le molestó, realmente no esperaba encontrarla. Tendría que ser el primero en descubrirla, como tantas veces lo había hecho antes con éste y otros sistemas. Además así era más divertido.

El siguiente paso era llamar a la compañía de teléfonos. Estiró el brazo izquierdo y recogió la relación interna de anexos de la oficina central que había comprado en el Jirón Azángaro del Centro de Lima por 15 soles hacía tres meses. La relación había sido hallada en un tacho de basura en el exterior de la Oficina de San isidro. Una secretaria la había descartado luego de imprimir una nueva, a colores.

Años de experiencia le habían enseñado que las personas eran capaces de revelar incluso la información más sensitiva de una empresa si pensaban que su interlocutor trabajaba ahí. Y en teoría, sólo un empleado legítimo tendría acceso a esa lista de teléfonos.

Marcó desde su celular el número directo de la secretaria de servicio al cliente, "Mercedes Peña".

- ¿Alo?
- Hola Meche, habla Tito Porras, de la oficina de San Isidro.
- Meche ya no trabaja aquí desde hace un mes... habla Coty.

No podía creer su buena suerte.

- Coty, hola, mucho gusto. Escúchame, tengo aquí a un cliente asadazo, uno de esos prepotentes del centro empresarial.
- ¡Aj! Cómo los odio.
- Si pues, imagínate. Bueno, el tema es que dice que tiene problemas con sus líneas y que el call center no le hace caso hace meses... Para variar los sistemas no funcionan acá y Meche siempre me ayudaba a ubicar los números. ¿Tú podrías?
- ¡Claro! ¿Qué necesitas?
- Genotec, dale una mirada. Con "c" al final.
- A ver... esta cargando... ya, salen tres números... una central digital, un fax y otra línea analógica.
- Es la tercera, dice que es su línea de pruebas de emergencia... qué será eso...
- ¡Ja ja! Ya, es 555-3789.
- Perfecto, yo aquí lo reviso... A ver si puedo hacer que se largue rápido este tipo. Gracias Coty, mándale saludos a Pepe de mi parte.
- ¿Pepe? ¿El de contabilidad?
- El mismo. Dile que de parte del flaco Tito.
- Ok, yo le digo.
- Muchas gracias. ¡Chau!
- Chau.

Siempre había un Pepe y ese tipo de comentarios ayudaban a mantener la apariencia deseada. Al recibir el saludo, si es que Coty se acordaba de dárselo, era muy probable que Pepe no conociera a ningún Tito. Sin embargo, respondería con un "¡Muchas gracias! Si hablas de nuevo con él dile que yo también le mando saludos" ya que simplemente asumiría que no estaba recordando a esa persona.

Ahora a probar el número de teléfono recién obtenido. Activó el módem en su Apple Powerbook y probó conectarse. En su consola, en la que había configurado un fondo negro con letras verdes para un poco de onda retro, aparecieron las siguientes palabras:

HP-UX Release 13.01i
login:

Perfecto. El juego comenzaba. Tenía hasta la noche para conseguir "root", el acceso de administrador del sistema con el que podía hacer y deshacer lo que quisiera en el servidor.

Había hecho su tarea. El administrador de la red de Genotec, Iván Llerena, probablemente había escogido como la contraseña de "root" una combinación de letras y números extremadamente difícil de averiguar. Pero al menos tres personas más tenían acceso al servidor y probablemente no habían sido tan cuidadosas. Como la mayoría de personas, escogerían una contraseña fácil de recordar basada en información personal. Información que él ya conocía.

Los empleados de Genotec se atendían en una de las clínicas más prestigiosas de Lima. Sin embargo, a diferencia del cuidado que ponían en asuntos de salud, los ejecutivos de la clínica no se preocupaban mucho de la seguridad de sus sistemas. Esto generaba bastantes oportunidades de conseguir información personal de los pacientes. La preferida era dar una rápida visita al baño del noveno piso frente a oftalmología donde, por alguna razón incomprensible, habían colocado un rack repleto de ruteadores de red protegido solamente por una cerradura de vitrina que podía abrirse fácilmente con una navaja suiza. Con agenda electrónica en mano, conectarse a la red interna desde dentro del baño era sumamente fácil y normalmente se podía ubicar la información requerida antes que se agotaran los seis minutos del interruptor automático de la luz.

Armado con nombres, teléfonos, números de DNI y demás datos, estaba seguro que en unas pocas horas ya habría conseguido acceder a la cuenta de al menos un usuario. Eso le daría una base firme para acceder a la cuenta "root".

Y luego, a soltar su virus.



Lima, verano del 2007, 24 horas después


El aire acondicionado caía directamente sobre su cabeza, proveniente de una de las rejillas del falso techo. Matías comía despacio su hamburguesa y mientras esperaba podía ver como unas 20 personas daban vueltas con sus bandejas llenas de comida en el piso de abajo. Todos buscaban algún lugar disponible en el primer piso del comedor del centro comercial, algo casi imposible a las 2 de la tarde de un sábado.

Miró a su alrededor y comprobó que en el segundo piso quedaban todavía unas 15 mesas vacías que nadie usaba. A veces, a Matías le costaba entender como la raza humana había llegado al nivel de evolución actual sin aniquilarse en el proceso.

Pensando al respecto no pudo sino sonreír. Algo similar había pasado en el estacionamiento, donde los autos daban vueltas cual aves de rapiña en los bloques cercanos a las puertas de complejo. Matías prefería estacionar su auto en cualquiera de los sitios vacíos de los extremos y caminar 30 segundos hasta la puerta en vez de perder 15 minutos dando vueltas con el auto tratando de encontrar un sitio cercano.

Luego, en la cola para comprar, la señora que había estado delante de él esperó hasta llegar a la caja para pensar que era lo que quería pedir... acto seguido pagó los 15 soles del combo con un billete de 50 dólares, por más que Matías vio claramente que tenía 4 o 5 billetes en soles mientras la señora rebuscaba en una especie de cartapacio que tenía por billetera y que desafiaba todas las leyes de la física conocida al entrar en una ridícula cartera negra. Por supuesto reclamó cuando el tipo de cambio que le dieron variaba por 2 centavos al cambio oficial del día.

Tal vez era por eso que Matías se ganaba la vida protegiendo a las grandes y medianas empresas del país de las comunes fallas en la seguridad corporativa que ocasionaban sus trabajadores sin darse cuenta.

A Montse le hubiera parecido muy divertido saber que su última consultoría había sido en la empresa que la había obligado a renunciar un año antes, una de las más grandes cadenas de tiendas por departamento del país. La cantidad de bobadas que había encontrado adentro hubieran servido como una confirmación más que el problema no era ella sino la empresa. Gerentes que apuntaban su usuario y password en un post-it y lo pegaban en su monitor para no olvidarlo, agentes de seguridad que abrían la puerta sin pedir documentos, secretarias que revelaban información por teléfono sin pedir referencias.

Bueno, no era que Montse realmente necesitara algún tipo de confirmación de su talento ahora que era la Jefa de Investigación de Genotec, la empresa líder en la investigación genética de la región. Solamente le hubiera gustado llamarla y reírse juntos como en los viejos tiempos. Reírse de los demás.

Se forzó a pensar en otra cosa, no quería sentirse triste otra vez. Por suerte, pudo distinguir entre la gente la figura de Ramón acercándose. Estaba típicamente vestido de negro, típicamente delgado y caminaba mirando el suelo y balanceándose de lado a lado, típico.

- ¡Habla Matías! ¿Vas a comer esas papas?
- ¡Deja! Hola señor, a los años.
- ¡Una, una! No he comido desde ayer.
- ¿Y por qué eres sonso pues? Ya, está bien. Dale nomás.

Era increíble, pero no era la primera vez que pasaba. No se habían visto en al menos dos años pero parecía que hablaran todos los días. En pocos segundos ya estaban riendo mientras comparaban puntajes de CounterStrike y recordaban otros juegos, mucho más antiguos, con los que habían crecido en los 80s.

- ¡Nada, nada! El mejor es "Pirates!"
- Ah, eso si, pero no vale pues, no es un juego de rol.
- ¿Cómo que no?

Ramón era su amigo desde los 9 años y cuando Matías lo conoció ya ganaba algo de dinero calibrando cabezales de lectoras de discos de 5.25". Más adelante, se convirtió en un excelente coder. Mientras los chicos de su edad jugaban fulbito en la tarde y luego fantaseaban con la hija del granjero de "G.L.O.W." en la noche, Ramón programaba.

Ambos amigos además solían reunirse para intercambiar juegos de computadora. En esa época no existía tal cosa como las galerías de Wilson en el centro de Lima, así que todo el software se conseguía gracias a dos o tres "importadores" y otros tantos distribuidores de programas piratas. Los más famosos habían estado en una transversal de la Avenida Arequipa y a dos cuadras de la tienda Ebony de Corpac.

La discusión sobre juegos duró unos minutos, hasta que Matías no pudo más con su impaciencia y preguntó:

- Ya bueno, basta con eso. Dime para qué querías hablar conmigo. No me habías buscado con tanta insistencia desde lo de la tarjeta de crédito e incluso esa vez un mail encriptado te bastó.
- Ah, es que no me gusta que me vean mucho contigo ¿sabes? Es malo para el negocio.
- ¿Pero es que no se puede hablar seriamente contigo? Además, me dijiste que ya habías dejado atrás lo de hacker Ramón... Ya te he dicho, no seas tonto, ya no es como antes...
- Tranquilo... como dicen en la calle, no pasa nada choche. Mira, te lo digo de una vez. Hace un par de días, encontré rastros de CAT.
- ¿CAT? ¿El CAT? ¿Dónde?
- En una de las computadoras del aeropuerto pues.
- ¿Qué demonios estabas haciendo en una de las...? En fin, ya tengo otro cliente. Sigue.
- Encontré una orden de internación en un vuelo privado. La guía estaba a nombre de él y era algún tipo de aparato magnético. ¿Puedes creerlo?
- CAT... yo pensé que ya no estaba en el país.

Los recuerdos llegaban a su mente. La vieja escena telecom peruana a fines de los años 80. Una comunidad de jóvenes que experimentaban con la entonces elitista ciencia de las telecomunicaciones por computadora.

Hoy en día sus miembros estaban perdidos por diversos lugares, trabajando en diversas empresas. Algunos habían conseguido tener un negocio propio, programadores freelance, distribuidores de equipos de cómputo. El famoso "Wizard" (porque, como era costumbre, todos usaban apodos o handles) tenía en este momento la distribución de computadoras para diseño gráfico más grande del país. Algunos otros viejos conocidos como "Mr. Byte" trataban de sacar adelante el difícil negocio de la programación de juegos.

Matías y Ramón habían sido miembros activos de esa comunidad. Cuando todavía el término "Internet" no estaba en uso, los dos se conectaban vía la Red Científica Peruana a lo que en esa época era el equivalente al chat: uno de los mayores BBS del mundo, QSD France. Por supuesto, gracias a una serie de saltos en la conexión, sólo pagaban la tarifa de llamada local. Matías todavía sospechaba que una de las razones de la desaparición del Instituto de Comercio Exterior del gobierno de García era la monstruosa cuenta telefónica en llamadas internacionales a Francia que debía haber recibido.

Era un grupo de jóvenes diferentes y especiales, y ellos lo sabían. Jamás los hubieran visto consumiendo alguna droga, ya que ninguna podía igualar la emoción que sentían al conectarse al mundo y a otras computadoras, sobretodo si sus dueños no lo sabían.

Dentro de este grupo, CAT era una leyenda. No sólo había diseñado y construido una interfase SCSI para conectar la computadora Commodore 64 a un disco duro de IBM (al parecer, única en el mundo) sino que había logrado crear una red con 8 de esas máquinas, algo que incluso el fabricante del producto decía que no era posible.

Un día, simplemente desapareció. No era inusual perder el rastro a la gente por un tiempo y todos asumieron que estaba trabajando en alguna última locura. Luego, el rumor era que había dejado el país, huyendo de la crisis de Fujimori, para usar su talento en algún otro lugar que ofreciera más posibilidades que las que ofrecía el Perú en ruinas. Con el tiempo, se convirtió en una anécdota más. En un país donde el club nacional de radioaficionados sobrevivía apenas gracias a una cevichería en su local, todo era posible.

Y ahora, 15 años después...

- Diablos, ha pasado tanto tiempo...
- Si, bueno. Pero eso no es lo más importante, no sólo encontré su nombre.
- No me digas que fuiste capaz de seguirle la pista.
- Eso te digo, y yo también pensé que era sumamente extraño. El hombre había desaparecido por tantos años y ahora su nombre casualmente en una guía de aeropuerto. De ahí entré al sistema de la policía y conseguí su DNI. En las máquinas de la compañía de teléfonos estaba su registro para conexión ADSL a Internet. Para la noche ya había entrado a su máquina...
- ¿Te das cuenta de lo que me estás contando? Gracias a Dios que no soy de la policía hombre, ya estarías en la cárcel.
- ¿Es delito entrar a la casa de alguien si el dueño deja la puerta abierta? Yo estoy asumiendo que si una empresa deja sus computadoras abiertas a todo el mundo, es porque quiere que el mundo entre. Pero no me interrumpas.
- Dale.
- Entiende que estaba emocionado, pensaba darle una sorpresa, dejar una nota en su computadora que diga "Hola, te encontré". Así que rebuscando entre sus archivos, encontré algo. Mira, no soy un experto, pero creo que son diagramas de explosivos.
- ¡Anda! ¿Me vas a decir que CAT ahora es terrorista? Fácil es su hobby pues, tú sabes cómo era él.
- Escucha. También hay fechas que hablan de Semana Santa. Y planos de oficinas, en el centro empresarial.
- ¡¿Genotec?!
- Si, ya sé. Montserrat trabaja ahí, ¿no?
- Si... yo... ¿has hablado con ella?
- No, desde que te choteó no la he visto. ¿Qué crees? Tú eres mi amigo, no la voy a estar gileando.
- ¡No me choteó! Nos separamos... por... olvídalo, esto puede ser serio... si bien me parece increíble más vale ser precavidos. Debes avisar a la policía.
- ¡No seas gracioso! Yo no puedo hacer eso, pero tú si. Por eso te busco. Tengo todo lo que bajé de la maquina de CAT en este disco.
- OK, dame eso... yo sé con quién hablar... tengo un contacto en la Embajada de Estados Unidos que me ayuda cuando la seguridad de ciertas empresas con capital americano está en juego. Si es cierto esto que sospechas, te juro que CAT ya se jodió.
- Perfecto, tú haz tu trabajo. Yo haré el mío.
- Además hay que avisarle a ella... si tan sólo tuviera su número...
- 9423-6765, su nuevo celular.
- Buena voz... oye... ¡¿no que no habías hablado con ella?!
- Nunca. Pero lo encontré el otro día en una máquina de la universidad y pensé que podía ser útil. No creas que no sé que estás esperando alguna excusa para llamarla.

Era cierto. Era patéticamente cierto. Luego de casi dos años de terminar su relación, Matías había llegado a la conclusión que había dejado escapar a la mujer perfecta. "No, no perfecta." -le había corregido Montse- "La perfección es aburrida, no es humana. No se puede amar a algo perfecto, es por eso que la gente teme a Dios pero no lo ama de verdad porque no lo entiende. Por eso necesitan a Jesús, que sufrió y se hizo hombre y con su imperfección llega más fácil a la gente".

Con Montse discutía de mitología, teología, antropología y otros temas. Solían pasar horas recostados en los asientos de su auto, conversando. Y a veces, no sólo conversaban. Los ingenieros que habían diseñado el Toyota Corona que fue ensamblado en Perú en los 80s habían pensado en todo.

¿Qué había fallado? Matías tenía una teoría y a veces, en las noches, practicaba de qué manera podía tratar de explicársela en caso pudiera ubicarla de nuevo. "Fuimos unos tontos. Nos concentramos tanto en las cosas de valor exterior que descuidamos nuestra relación y el valor interior. Pero eso es lo que realmente importa. Por favor, regresa conmigo". Y entonces, ella sonreía y...

- ¡Oye tarado! Aquí, aquí... Tierra llamando a Matías, Tierra llamando a Matías... Matías, estás rojo.
- Eres un idiota. Pero eres útil. Ahora en la noche voy a visitar a mi contacto y le llevaré tu disco. Y por favor, cuídate si piensas seguir explorando propiedades ajenas.
- ¡Bah! El único que podría encontrarme eres tú. Y tú estás de mi lado, ¿o no?
- No estés tan seguro.



Atenas, año 538 A.C.

El hombre estaba apoyado en la pared, con apariencia de cansado. Llevaba túnicas blancas con un diseño en el pecho mostrando un bastón con alas y dos serpientes entrecruzadas a su alrededor, tocándose las cabezas.

Un observador del siglo XXI hubiera estado sorprendido ante lo similar que era los símbolos que se podían distinguir en el Templo de Hermes, donde este hombre descansaba, con los que los nórdicos al norte de Europa usaban para adornar los espacios dedicados a Hemrod, el dios de la elocuencia y la velocidad. Algún otro notaría una increíble semejanza con el dios Oghma celta, el dios Sung Chiang chino o el egipcio Thoth.

Incluso un habitante de esa época podría haber oído mencionar a Enki, el dios sumerio que conquistó el caos, y se habría percatado que los rituales eran prácticamente los mismos.

Pero el hombre de túnicas blancas no estaba en condiciones de hacer este tipo de comparaciones. Policrates, pues este era su nombre, levantó la vista y caminó de regreso al interior del templo.

Luego de casi 300 años y gracias a la influencia de los fenicios y el redescubrimiento de la escritura, las ciudades griegas estaban floreciendo de nuevo y las ciencias crecían en conocimiento.

En Ionia ya se hablaba de leyes que gobernaban el universo, un tal Thales y su compañero Araximander proclamaban que el mundo en el que vivían giraba alrededor del disco del sol.

Esto no podía ser, la sociedad de la que Policrates formaba parte no podía dejar que eso pase. Ya antes habían ayudado a los bárbaros dóricos a vencer a los micenos. Esta vez tendrían que intervenir de nuevo.

En el interior del templo, en la zona restringida a los miembros de la orden hermética de Hermes Trismegistus, sus compañeros lo esperaban.

- ¿Estás bien ya, Policrates?
- Si, lo estoy. Disculpen, lo que sucede es que los planes que venimos discutiendo son... tenía que tomar aire... ustedes saben que soy un buen hombre. Estos son crímenes.
- Acciones necesarias amigo. ¿Acaso crees que la historia no te reconocerá algún día y alabará tus acciones?
- ¿Bromeas acaso? Si tenemos éxito, eso nunca pasará. No puede pasar.
- Pasará. Algún día, cuando estén listos.

Sobre la mesa a su derecha descansaban los instrumentos de los rituales practicados en el templo. La adoración de la dualidad, la separación del aire y la tierra.

Si bien los rituales de Hermes Trismegistus eran secretos, era imposible evitar que los rumores corrieran. La voz popular adjudicaría en un futuro al término "hermético" la función de un sello que evita el contacto con el aire. Los judíos lo llamarían el sello de Salomón. Pero nada de esto estaba en la cabeza de Policrates en ese momento.

- Tal vez -dijo- Pero no perdamos de vista el problema que tenemos en nuestras manos.
- La salida está a la vista, amigo. La sociedad debe ser dividida como los rituales indican. Tú eres nuestro mejor elemento así que tú te encargarás de convertir la esclavitud en buen negocio.
- El destino me otorga el papel de tirano.
- Tú sabes que el verdadero tirano es el propio destino.
- ¿Y que harán ustedes?
- Ya estamos trabajando. Nuestra gente está ayudando a esparcir las nuevas ideas.
- ¿Qué? Es una locura, eso es lo que queremos evitar.
- No. No podemos evitarlo, pero podemos controlarlo. Estamos introduciendo algunas pequeñas variaciones. La dualidad es la clave: cielo y tierra, bien y mal, cuerpo y mente... pensadores y trabajadores.
- ¿Y luego?
- Luego, hay sólo un paso a la separación total. El conocimiento no podrá ser mantenido en dualidad, sin juntar la teoría con la práctica. En unos años, se perderá de nuevo.

Policrates se comenzó a sentir mareado de nuevo. ¿Qué estamos haciendo? La pregunta le daba vueltas en la cabeza.

Lo que nos conviene.



Lima, verano del 2007, un día después.

Cuando Matías abrió los ojos ya era medio día y eso significaba que estaba llegando tarde a su sesión de Calabozos y Dragones de los domingos.

De un salto y con una velocidad que hubiera sido imposible lograr en un día de trabajo, corrió a bañarse.

Todos los días durante el baño se felicitaba a sí mismo por haber comprado en ACE el temporizador automático para encender la terma. Antes, hubiera tenido que despertarse más temprano a prenderla o bañarse con agua fría (usualmente lo último). Esa compra había sido la primera de una serie de mejoras del hogar desde el punto de vista de un ingeniero. La última, una chapa de puerta activada por radio frecuencia, lo había obligado a regresar al grifo cercano a comprar pilas en más de una ocasión en la que no lograba entrar a su casa.

Se había acostado a las dos de la madrugada pensando en Montse y en CAT y en todo lo que había oído el día anterior. Su contacto en la Embajada ya estaba alertado y, como siempre, Matías prefería no preguntar los detalles de lo que pensaba hacer. Ya había pasado antes, usando sus talentos de forense computarizado, se había topado con delincuentes y personas que el gobierno americano consideraba no gratas. Luego de entregar la información siempre le decían que mientas menos supiera él de lo que venía después, era mejor. Así que lo ideal era olvidarse del asunto hasta leer alguna noticia escondida entre las páginas del periódico luego de unos días.

Lo siguiente fue un desayuno/almuerzo de pizza recalentada, unos jeans y un polo negro con los números "127.0.0.1" en letras blancas en el frente. Una broma entre amigos.

Buscó su mochila y comprobó que estuvieran todos los libros que necesitaba y los dados especiales del juego. Estos dados de veinte, doce, diez, ocho, seis y cuatro lados eran tal vez la señal más clara de que una persona se dedicaba a los juegos de rol como Calabozos y Dragones.

Montse también le había comentado sobre ellos.

- Sabes que casi todos ellos son sólidos perfectos. El de ocho lados representaba el aire para los griegos. El de cuatro lados era el fuego. La tierra era el de seis. El agua era el de veinte. Y el de doce lados, era el cosmos.
- ¿Ah si? Vaya. El de doce lados es el más chévere y es el que menos se usa.
- Según Kepler, los planetas se movían en órbitas definidas por estos sólidos.
- ¿Cómo es que sabes todo eso?
- Leo.
- ¡Yo también! Pero mis libros no dicen nada de eso.
- Es que yo leo libros que si importan.
- Oye... ¿Qué tu no eres lingüista? Déjame las marcianadas a mí por favor. Deberías estar leyendo tus libros de semiótica o algo así.
- Picón.

Toda la noche había estado pensando en ella. La llamaba por teléfono en sus sueños. "Hola Montse. ¿Cómo estás? ¿Sabes que acabo de salvar tu vida? Si, fíjate, un lunático que era amigo mío hace años pensaba poner una bomba en tu edificio". O algo así.

Al abrir la puerta de su departamento, levantó del suelo el periódico que le llegaba todos los días. Mientras bajaba las escaleras dio una hojeada a los titulares. Uno de ellos llamó su atención.

"Terrorista electrónico es encontrado muerto en su casa". Matías se quedó helado.

La foto en el periódico era la clásica foto de DNI sacada de la base de datos de la RENIEC, el Registro Nacional de Identificación. Los años habían pasado, pero ese rostro era definitivamente el de CAT.

Esto no era normal. Se sentó en la escalera y sacando el periódico de su bolsa leyó con detalle la noticia. La policía había llegado a la casa debido a que un informante anónimo sugirió que adentro había explosivos. El cuerpo sin vida del terrorista fue encontrado en la sala, con dos agujeros de bala en el pecho. Los peritos habían determinado que las balas eran del calibre 9mm luger. Una pistola Ceská Zbrojovka CZ130 de última tecnología, fabricada en Checoslovaquia con materiales polímeros, había sido encontrada en el ducto de la basura.

La casa fue revisada y se encontraron algunos detonadores de radio frecuencia y ocho computadoras que estaban ahora en poder de la policía. La información en los discos de las máquinas parecía haber sido borrada deliberadamente con alguna clase de aparato magnético. ¿Habría conseguido CAT algún tipo de generador de impulsos electromagnéticos? Desde los 80s comentaba que quería construir uno. Pero no había mención de algún aparato de ese tipo en la nota ni tampoco referencia a Genotec.

Sacó su celular y marcó el número que Ramón le había dado. "Si lo desea, deje su mensaje en la casilla de voz". ¡Diablos! Con dos saltos estaba de vuelta en su sala revisando la guía telefónica. El número de Genotec estaba ahí, una central digital.

- Buenos días, contesta Genotec.
- ¡Buenas! Por favor, necesito hablar urgente con Montserrat Fidelli por favor.
- La señorita Fidelli no está aquí hoy señor.
- ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Dónde está?
- Hoy es domingo señor. No hay nadie más aquí, solo seguridad.
- Hoy es... ¡demonios!

Colgó el teléfono y bajó corriendo las escaleras mientras mandaba un SMS a sus amigos. "No voy a llegar".



Lima, verano del 2007, tres segundos después.

En el comedor de una casa limeña cercana a la Avenida Javier Prado, cinco celulares vibraron al mismo tiempo.

- ¿Cómo que no va a llegar?... ¡Él es el DM!
- Falló su check. ¿Y ahora que hacemos?

Personas ajenas a la experiencia de los juegos de rol hubieran entendido muy poco el peculiar lenguaje que estos jóvenes usaban. Palabras como DM o "Dungeon Master", la persona que dirige el juego de turno, sonaban más a título nobiliario.

Sobre la mesa se podía apreciar una gran pizarra blanca con una cuadrícula marcada en bajo relieve. Ubicadas estratégicamente en los cuadrados, unas miniaturas de metal o plástico eran verdaderas obras de arte pintadas a mano por algunos de los jugadores. Cerca de 150 dados de diferentes tipos y colores eran atesorados como gemas. Libros que hubieran sido quemados por la Inquisición en otra época se apilaban en los rincones.

En un juego de este tipo, no existía un ganador. Todos trabajaban juntos para completar objetivos comunes. Cada uno de los jugadores asumía un rol: el fuerte guerrero, el inteligente mago, el sabio sacerdote, el diestro bribón. Sólo combinando sus talentos y sacándole el jugo a sus distintas habilidades serían capaces de avanzar en la aventura que el Dungeon Master les planteaba.

No debía sorprender entonces que estos jóvenes tomaran no sólo el lenguaje sino las lecciones aprendidas en el juego y las usaran en su vida diaria. Por ejemplo, dos de ellos habían llevado un curso de liderazgo pagado por la empresa en la que trabajaban, donde les enseñaban a trabajar en equipo aprovechando los talentos del grupo. No había nada nuevo que les hubieran podido enseñar, venían aplicando esos conceptos todos los fines de semana por más de diez años.

- Hay que llamarlo. No te pases, cualquiera avisa con tiempo.
- Ya estoy llamando, no contesta.

Existía, para estos jóvenes, pocas cosas tan frustrantes como el llamar a alguien a su celular y que ésta persona no les conteste. Tenía que ver, al parecer, con el cambio total de paradigmas que implica el tener un teléfono celular. Todos ellos se consideraban personas "on-line".

Antes, cuando uno quería hablar con su amigo Matías, llamaba a la casa de Matías. Podía ser que no se encontrara en su casa. Entonces se llamaba a la oficina de Matías, a ver si estaba por ahí, sin suerte. Eso era aceptable, uno estaba llamando a un lugar y la persona no estaba en ese lugar. Mala suerte.

Pero ahora uno ya no llama a la casa de Matías, llama directamente a Matías. ¿Que importa dónde esté en ese momento? Pero si Matías no contesta, uno se siente engañado, como que ya no hay otra excusa más que "No quiero hablar contigo porque lo que estoy haciendo es más importante". Era desesperante.

- ¿Y ahora que hacemos? Realmente sin él no podemos jugar nada.
- ¿Y si nos vamos a jugar una pichanga a mi cole? Justo ayer me canjeé una pelota de básquet en Wong y hace tiempo que no te gano.
- Ni modo, puede ser... pero ¿domingo?
- ¡Claro! Andrés y yo somos ex-alumnos, siempre nos dejan entrar. Antes íbamos con Matías también, pero hace años que no va porque dice que anda muy ocupado. Yo creo que es porque lo persiguen, ¡ja ja!
- ¿Cómo que lo persiguen?
- ¿Qué, no sabías? A Matías casi lo vuelven cura. Paraba todos los días metido en el despacho del Padre Espiritual. En los último años de secundaria ya no tanto, mas bien se la pasaba jugando básquet con nosotros. Pero luego, cuando ya estábamos en la universidad y regresábamos esas veces a jugar al colegio, siempre lo buscaban.
- Con razón siempre juega de clérigo.
- Debe ser por su cara de lorna.


Alejandría, año 415 D.C.

La oscuridad de la noche y la capucha sobre la cabeza no dejaban ver bien su rostro. El hombre de casi dos metros de altura miró a ambos lados de la calle antes de golpear en la puerta de una de las casas. Sobre el marco de la misma, una serpiente tallada se mordía la cola y se enredaba sobre sí misma para formar lo que los árabes hubieran considerado un número "8" dibujado de forma horizontal.

La puerta se abrió y la figura entró al lugar rápidamente. El humo de un fuego encendido llenaba el ambiente. Frente a él, formando un semicírculo, siete personas sentadas en sillas como tronos lo observaban. Una de ellas, la segunda de la derecha, rompió el silencio.

- ¿Está todo listo?
- Sí, maestro. Tengo a diez hombres esperando mi señal. Cuando yo lo ordene, la biblioteca estará en llamas. Sólo...
- ¿Sólo que? -preguntó la sexta figura.
- Nada, no es nada señor.
- ¿Tienes acaso dudas de lo que vamos a hacer Caelius?
- ¡Mi señor! Es sólo que, la magnitud de la pérdida... la prima de mi cuñada es sirvienta de nuestra señora Hipatía... lo que ella me cuenta, las maravillas que hay dentro...
- Desde hoy en la tarde Hipatía ya no es más. -era la cuarta figura- Y lo que estamos haciendo es necesario. Tú deberías saberlo más que nadie, tú conoces el precio de la falta de balance.
- Si señor. Entiendo señor.

Hubo un silencio mientras los hombres sentados observaban al que estaba de pie frente a ellos, como si quisieran leer sus pensamientos. Caelius sentía que le sudaban las manos. Al cabo de unos segundos, las preguntas continuaron.

- Entonces todo está listo. ¿Cómo visten tus hombres?
- Ropas sencillas, señor. Serán confundidos con porteños.
- Excelente idea. Espera a la media noche y luego ve allí y da la orden. Es importante que estés presente personalmente para supervisar las acciones.
- Si señor.

Sin nada más que decir, el hombre dio media vuelta y se retiró con el mismo sigilo con el que había llegado.

Unas horas más tarde, apenas pasada la media noche, las figuras reunidas pudieron escuchar las voces de alarma en las calles. La mayor biblioteca del mundo, repositorio del saber acumulado de la humanidad, estaba en llamas.

- Caelius es un buen miembro. Es una pena que deba morir.
- No puede quedar ningún punto descuidado. Recuerda que es ya la tercera vez que intentamos destruirla Theophilus. Lo que Julio César no pudo concluir hace 500 años, nosotros terminaremos esta noche.
- Yo lo sé... bien que lo sé. Pero si la gente se entera que yo, el Obispo de la ciudad, estoy detrás de todo esto...
- Un pequeño precio a pagar por algo que es debido.

Theophilus sonrió, pero no pensaba lo mismo. Ya sus agentes habían partido hacia los cuatro puntos cardinales para comunicar la versión oficial de la tragedia.

La historia culparía a los musulmanes



Lima, verano del 2007, cuatro horas más tarde

- Hola... pero... ¡Qué sorpresa!
- Hola Montse. Es bueno verte de nuevo.

No le había costado mucho trabajo ubicarla. Era un día domingo, era verano y el celular estaba apagado. La casa de Puerto Fiel seguía disponible y para alguien que la conocía tan bien era fácil deducir que Montse estaba descansando en el lugar que más le gustaba: la playa.

El guardia de la puerta del condominio no representó ningún problema para sus habilidades de ingeniería social y a esta hora de la tarde no quedaban muchas personas en la arena. Matías había caminado por los enredados caminos de Puerto Fiel hasta llegar a la sombrilla que llevaba marcado con plumón indeleble el nombre de la familia Fidelli.

Y ahí estaba ella, insoportablemente hermosa. Sus cabellos castaños brillaban al sol y sus ojos tan increíbles como siempre. Parecían cambiar de color entre el verde y el castaño para verse lo mejor posible en cualquier situación.

Nunca habían peleado y Matías no llegaba a entender por qué habían dejado de verse. Cada uno metido en su trabajo, cada cual con cada vez menos tiempo. De pronto, habían pasado seis meses desde la última vez que habían hablado. Y luego, dos años.

- Montse, escúchame. El guardia va a llamar en unos minutos a tu celular para confirmar que todo está bien. Enciéndelo por favor.
- Ah, claro... -dijo ella mientras metía la mano en su cartera buscándolo- pero ¿Qué haces aquí?
- Yo... he venido... a salvarte.

Hubo un largo silencio mientras Montserrat Fidelli consideraba si la persona con la que alguna vez compartió varios años de su vida, se había vuelto loco. Bueno, más loco.

- Ooookeeeey.... A ver... ¿dime eso de nuevo?
- Es que... mira. Este amigo de la infancia quiere... bueno, ya no quiere, lo encontraron muerto hoy, pero...
- ¿Qué? ¿Un amigo tuyo ha muerto? ¡Pobre! Ay Matías...
- ¡No, no! Olvídate de él, lo que importa es que he descubierto, bueno Ramón, que hay planes para poner una bomba... en Genotec... y entonces... bueno... tienes que tener cuidado.
- Déjame ver si te entiendo. Tu amigo Ramón, el loquito, dice que van a poner una bomba en mi chamba. Así que tú has venido aquí a la playa para cuidarme.
- Bueno... ¡Diablos! ¡Parecía una buena idea hace unas horas! Yo...
- Un segundo, me llaman por teléfono.

Mientras Montse hablaba con la persona de seguridad para confirmar que, en efecto, un compañero del trabajo le estaba entregando la valiosa información que necesitaba con urgencia, a Matías le retumbaba la cabeza.

¿Qué estaba pensando? La chica de sus sueños no iba a ser reconquistada irrumpiendo en su descanso de domingo con historias de locos.

La pizza recalentada estaba haciendo efecto y el estómago empezaba a quejarse. ¿O era la tensión de manejar más de cien kilómetros con las ideas dando vueltas en la cabeza para reencontrarse con la persona más especial en su vida?

Según Matías, el estómago había sido injustamente menospreciado en su papel sentimental a lo largo de la literatura y relegado detrás de otros órganos más carismáticos como el corazón. ¿Acaso el amor no se sentía en el estómago? Los latidos aumentan su ritmo al ver a la persona amada, pero ¿alguien no ha sentido acaso a su estómago moverse y saltar también? ¿Y qué del odio? ¿No surge el odio de las entrañas? Te odio con todo mi estómago era más apropiado que con todo mi corazón.

Montse colgó.

- Mira Matías... No se que has estado fumando, pero si esperas que salte a tus brazos por una historia tan ridícula como esa... pucha... deja la droga.
- Yo... mira, es gracioso. Es decir, a mí no me gusta mucho la playa, siempre me decías para venir y yo no quería...
- Creo que voy a llamar a la puerta para informar que la persona que me trajo los susodichos documentos ya se va.
- ¡No! Por favor, no quiero irme. Quiero estar contigo... ¿Tienes computadora en tu casa? Dame quince minutos y te juro que te explico todo.

Montse cruzó los brazos y frunció las cejas.

- ¡Quince minutos!
- Quince, sólo quince.
- Está bien, sólo porque tengo curiosidad. Vamos adentro que ya se fue el sol y la laptop está en mi cuarto.

Mientras caminaban, Matías trataba de ordenar sus ideas para construir la explicación más lógica a todo esto. Siempre había sido el experto en la oratoria, el maestro del floro. En su trabajo podía convencer a quien fuera de lo que el quisiera. Pero con Montse había sido diferente desde el principio. Estaba tan nervioso cómo cuando la vio por primera vez en la universidad.

Tal vez no lo hubiera estado tanto si hubiera notado que, caminando detrás de él, Montse sonreía como no había sonreído en dos años.



Roma, año 590 D.C.

El otrora prefecto de la ciudad de Roma caminaba en círculos mientras repasaba los últimos detalles de su estrategia.

Añoraba la sencilla vida de esos días ya pasados. Había sido el más joven en ocupar ese cargo en la historia cercana y dejarlo todo atrás para convertirse en monje no había sido fácil.

Pero el plan había resultado. Ahora era conocido como el Papa Gregorio I, y si bien no podía imaginar que la historia lo recordaría con el nombre de "El Grande", eran grandes las ideas que maquinaba.

Su retiro en el monasterio de San Andrés, su elección como uno de los siete regionarii, todo había pasado tan rápido. Luego ganarse la confianza del Papa Pelagio II y ser enviado como embajador a Bizancio fue un juego de niños. El apocrisiario era una figura poderosa en Constantinopla y las figuras poderosas consiguen amistades poderosas.

Pero nada lo había preparado para los secretos que le serían revelados ahí; de la misma manera que hacía 550 años, en Damasco, le habían sido revelados a Saulo de Tarso, fundador del verdadero linaje de la iglesia.

A su regreso a Roma su meta estaba clara, debía ser el nuevo Papa. Sería miembro de una dinastía fabricada pero esa era la única forma de conseguir la influencia necesaria para hacer realidad las metas de la orden.

Meses de planeamiento habían dado sus frutos. Tenía todo listo. Al siguiente día la orden de quemar la Biblioteca de Apolo se llevaría a cabo y con ello terminaría de una vez por todas con el último insulto de César Augusto y con una de las más grandes fuentes de conocimiento.

Podía recordar las palabras que había usado para justificar su destrucción, "...evitar que la literatura secular distraiga a los fieles en su contemplación de los cielos". Tenía que escribir una guía a futuras generaciones sobre el fino arte de la causalidad.

En unos meses, prohibiría que el pueblo lea incluso la Biblia. Pronto, todos sus subordinados en Roma serían sacerdotes de su entera confianza y estaba a sólo un paso de conseguir que el ejército local quedase bajo las órdenes del Papa.

Los recursos del inmenso estado de la iglesia, desde Sicilia hasta el África, serían dedicados a la meta que le había sido encargada.

La Edad Media estaba comenzando. Ahora, a recuperar lo que era suyo.



Lima, verano del 2007, esa noche

- Entonces, en resumen, te morías de ganas de verme y viniste hasta aquí para pedirme perdón.
- Exacto, yo... ¡Hey! ¡Un momento! Eso no es lo que dije...
- ¡Ja ja ja! Lo has confesado.
- Eres una manipuladora, pones en mi boca cosas que no he dicho.
- Pero que has querido decir. ¡Ja ja ja!

Era lo máximo, su risa. Cuando Montse reía, el mundo ganaba un brillo especial. Debería embotellar esa risa y venderla como medicina.

Habían pasado las últimas dos horas conversando. Matías le contó todo y Montse le creyó todo. Además hablaron de sus trabajos, lo divertido que era ser consultor de seguridad y usar las mismas tácticas de los delincuentes para atraparlos, lo fascinante de la investigación del código genético humano.

- Hay algo que no entiendo Montse. ¿Cómo es que te gusta tanto lo de la genética? Tú no eres bióloga.
- Justamente ahí esta el secreto. Todos estos años los científicos han estado estudiando el genoma humano de la manera equivocada. El genoma es un libro y el ADN es un lenguaje.
- Wow, no se me hubiera ocurrido verlo de esa manera...
- Es por eso que yo soy gerente y tú no tienes chamba fija, ¿ves?
- Oye, yo soy un freelance.
- Claro, claro. Eres libre... oficinas y horarios, ¡Fó! ¡Ja ja ja!

Era libre. O al menos eso le gustaba pensar. Había dejado su último trabajo de oficina en una de las consultoras más grandes del mundo para buscar un futuro de consultor independiente.

El efecto había sido devastador para algunos compañeros de trabajo. No entendían cómo la persona con mejor proyección a futuro en la empresa, con un buen salario y con todos los beneficios podía dejarlos. Todos eran parte de una pequeña sociedad privilegiada en un país donde el trabajo escaseaba, con desafíos retadores e importantes. Todos estaban felices. ¿Estaba loco este tipo?

Pero para Matías simplemente la verdad se le había revelado de un instante a otro, un día mientras discutía sobre el futuro de dos compañías de la competencia que se estaban fusionando.

La ilusión era muy simple: todos sabían que no podían realmente dejar ese trabajo, porque la situación laboral era crítica. Y por más que todos odiaban lo que hacían en el fondo, se habían convencido a sí mismos que eran felices. Cada miembro del grupo colaboraba para mantener la ilusión, reforzándola mutuamente con comentarios positivos.

Pero, si alguien dejaba el grupo de buena gana y sin ser expulsado, por voluntad propia, algo andaba mal. La ilusión se rompía. El personaje era excluido y olvidado rápidamente.

Visto en perspectiva, Matías tenía que reconocer que tuvo miedo al salir. Pero la verdad es que le iba muy bien. Y en ese momento, mientras conversaba con Montserrat Fidelli en la playa, tuvo otro de esos momentos de completa lucidez.

- Montse... cásate conmigo.
- ¿Estás loco? Si apenas te conozco de hace unas horas. Claro, seguro lo haces por el dinero, ¿no? ¡Ja ja!
- No, mira... hablo en serio.
- ¿Hablas...? Oh, bebé... pero si tú no crees en el matrimonio... un ritual sin sentido decías... ¿estás hablando en serio?
- Lo he pensado todo este tiempo, mi vida no llega a su máximo potencial si no estás tú en ella.
- ¡Que sweet!
- Este es el momento donde tú dices que sí.
- Matías, bebé... vamos paso a paso... no te veo en casi dos años...
- Si... es cierto... yo entiendo... pero quiero que sepas...
- Yo lo sé... y tú también.
- Sólo quería estar seguro.
- ¿Vas a trabajar mañana?
- No, no tengo nada que hacer... pensaba investigar un poco sobre lo que ha pasado... pero nada fijo.
- Yo voy a ir a trabajar directo desde aquí. Quédate a dormir.
- Perfecto, ya no voy a tener que fingir que se ha malogrado mi auto.



Salamanca, año 1555 D.C.

El sabor del vino era una de las mayores sensaciones que ofrecía la vida. León de Castro, profesor de la Universidad de Salamanca, pensaba que este sería un perfecto día si no fuera por la persona que tenía al frente.

Si bien lo conocía de muchos años y lo respetaba por lo que él representaba, nunca había logrado sentirse totalmente cómodo en su presencia. Además, cada vez que él venía, León temía que fuera para darle por fin la mala noticia: El Mundo estaba libre.

- Dime León, ¿cómo es que va el asunto de Benedito Arias?
- No tenéis que preocuparos, le recuerdo que tengo todo bajo control. -le dijo.
- Ese inútil. Debí saber que era un traidor antes de aceptarlo en la orden.
- ¿En la Orden? No sabía que era uno de ustedes.
- No, sólo nos ayudaba a veces. Sus conocimientos de rituales paganos son muy útiles para calmar ciertas conciencias.
- Había olvidado que sois ustedes los heraldos de la causalidad. ¡Ah! Si alguien se preocupara de recopilar cuantas oscuras conciencias habéis justificado con esa mezcla de teología, filosofía, lógica y charlatanería...
- ¿Oscuras conciencias? Me ofendéis León. Los ignorantes necesitan una guía, algo que aclare sus dudas para que tomen el camino correcto.
- ¿Y los reyes? ¿También necesitan ellos una guía?
- Muchos reyes son también ignorantes. ¿O saben ellos lo que tú y yo sabemos, León?
- No. Ni deben saberlo.
- Entonces, no me retéis. ¿Qué vais a hacer con Benedito?

León volteó la mirada hacia la ventana. La vista desde la Torre del Gallo en la catedral era impresionante, fácilmente se podía distinguir el Tormes y más allá.

Los trabajos de construcción al fondo seguían su curso. La Salmántica Fortis, imponente atalaya que dominaba la fachada, se vería minúscula en comparación de las estructuras planeadas para la nueva catedral.

A lo largo de la historia, las edificaciones de carácter religioso siempre habían sido las más importantes. ¿Qué pasaría si los millones de fieles conocieran la verdad? Respiró hondo antes de contestar.

- Es fácil, él mismo ha cavado su tumba. La Inquisición lo acusará de negar las escrituras, desafiar la autoridad de los obispos y asociarse con adivinas.
- Benedito es un bastardo, un pagano mal convertido. Sin embargo Priscila y Maximilla... me han sorprendido al estar de su lado. En todo caso, no me gustaría que mueran.
- No os preocupéis hombre, que serán absueltos. Solamente los asustaremos un poco para que olviden sus prédicas.
- ¿Qué es lo que predican exactamente?
- Lo usual, la perfección del ser humano sin la necesidad de un ser supremo. La purificación del alma.
- ¿Siddartha? ¿Se puede acaso ser cristiano y budista a la vez?
- No veo por qué no. ¿No sois ustedes jesuitas y miembros de la orden al mismo tiempo? ¿No es eso equivalente a ser cristiano y musulmán a la vez? ¿No es irónico que vuestro líder fuera perseguido aquí hace tan sólo unos años? Y ahora ustedes mandan perseguir a otros.
- No percibo la ironía de la que habláis.

León bebió otro sorbo de su copa y disfrutó estar vivo. Ver, oír, tocar, oler, saborear... la vida era experiencias y el pensaba vivirlas a plenitud.

- ¿Gustáis unos sorbos del vino?
- Debo partir, Ignacio me espera en Rentaría.
- ¿Qué hace ahí? Yo lo hacía en Roma.
- Asuntos con un viejo amigo, Juan de Yerobi, y una ermita en nuestro honor. Debo partir.

Claude se puso de pie y se acomodó la túnica para salir. Estaba contento. La Compañía era la más joven de las órdenes, pero sólo una fachada para este hombre, quien pertenecía a una orden milenaria. Esta vez evitarían el fin del caos.



Lima. Verano del 2007, madrugada

- ¿Be eth za lut?
- ¿Hmmm?
- ¡Kes sa lu?!
- ¡Ah! Disculpa, es la pantalla de tu laptop... voy a bajar el brillo...
- ¡Paga ezo y dueme!
- Shhh... Duerme tú, sorry. Es que estoy buscando algo.
- ¡Zhamade!

Montse se dio la vuelta y se quedó dormida otra vez. Matías regresó la vista a la pantalla de la laptop. El reloj en la esquina derecha indicaba las 3:43am. Un parpadeo azul indicaba que Ramón había contestado.

El Cuervo wPw Volando de noche:
...si, yo tmbn lo he leido... fuck, no le has dicho a nadie que yo te pase esa info, no?
mrc@la playa:
claro que no.
El Cuervo wPw - Volando de noche:
(y) encontre algo mas, cat se comunicaba con alguien con dominio @wieserp.com.pe desde uno con @ausjal.org
mrc@la playa:
como el banco? Y que es el otro dominio? a ver...
mrc@la playa:
segun google, Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina
El Cuervo wPw Volando de noche:
sip, hay un server hosteado en robofonica
mrc@la playa:
puedes entrar?
El Cuervo wPw Volando de noche:
que, tu no? LOL
mrc@la playa:
esta maquina no tiene linux
El Cuervo wPw Volando de noche:
crap, estas fregado, que paso?
mrc@la playa:
es la maquina de montse...
El Cuervo wPw Volando de noche:
:-P aja! matias tiene novia! matias tiene novia!
mrc@la playa:
no jodas y pasame el puerto
El Cuervo wPw Volando de noche:
dame 15min
mrc@la playa:
ok


Matías apretó CTRL-T para revisar su correo sin perder de vista la página de la AUSJAL. No pasó nada. Odiaba esto, siempre se olvidaba que las computadoras de otras personas usualmente no tenían instaladas las aplicaciones que él usaba, como Firefox. Probó CTRL-U. Ahora sí.

Educado en un colegio religioso, Matías había crecido con un respeto vehemente a los sacerdotes y todo lo relacionado con la religión. Pero éste se había ido perdiendo poco a poco con el paso de los años.

El contacto con la red mundial desde joven le había otorgado la posibilidad de compartir experiencias con personas de diversas partes del mundo, con diversos credos y diversas costumbres. No pasó mucho tiempo hasta que se dio cuenta que todas ellas se creían poseedoras de la verdad, pese a que las supuestas verdades eran totalmente diferentes. ¿Quién tenía la razón? ¿Y si no era él? ¿Y si la tenían todos? ¿Y si no la tenía ninguno?

Además, algunas partes de la historia que le enseñaron no estaban de acuerdo con sus creencias morales. Según el Génesis, obtener conocimiento era el Pecado Original. ¿Qué significaba eso? No era, por cierto, una historia exclusiva de la religión cristiana. Eva y la manzana eran muy similares a Prometeo y el fuego, o al Loki nórdico y su regalo de tecnología al hombre. Era una condena al progreso arraigada en la fe. ¿Y por qué la serpiente era mala? La serpiente cambia de piel, vuelve a nacer. En efecto se renueva.

Algunas comunidades religiosas, como la peruana Sodalitium Christianae Vitae, incluso proclamaban que "...su conciencia del Plan de Dios los mueve a cooperar a que las realidades terrenas se ajusten a él...". ¿Podían realmente afirmar que conocían y entendían el plan que tenía para la humanidad un Ser todopoderoso? ¿Hablaban con Él una vez por mes para revisar el avance del plan? Era demasiado pretencioso.

Había leído que antes del 400 A.C. en la tradición judía no existía un Satanás. El significado de esa palabra era simplemente "adversario" y era usada comúnmente para designar a los que se enfrentaban al pueblo judío en la historia. Pero fue en esa época que los judíos decidieron adoptar el dualismo: blanco y negro, arriba y abajo, el bien y el mal.

La idea de un adversario sobrenatural muy poderoso (pero no tan poderoso como Dios para no crear confusión) cuyo trabajo es repartir miseria y tentar a los humanos para que hagan el mal era una manera muy conveniente y fácil de explicar por qué el mundo estaba lleno de injusticia si existía un Dios todopoderoso del bien.

El Cuervo wPw Volando de noche:
1
mrc@la playa:
dime
El Cuervo wPw Volando de noche:
lo tengo: 200.11.134.18
mrc@la playa:
usr?
El Cuervo wPw Volando de noche:
no lo vas a creer
mrc@la playa:
habla
El Cuervo wPw Volando de noche:
usr: cuervo pwd: cuervo
mrc@la playa:
sera posible?
El Cuervo wPw Volando de noche:
alguien ha instalado coolsmiley en esa maquina, la basura esa que le pone dibujitos a tu mail
mrc@la playa:
LOL eso está lleno de huecos
El Cuervo wPw Volando de noche:
por eso pude crear mi propio usr, calculo que tienes un par de días antes que alguien se de cuenta
mrc@la playa:
thx! voy a investigar
El Cuervo wPw Volando de noche:
take care... eot
mrc@la playa:
eot


Estaba adentro. Ahora, a buscar con cuidado a ver que encontraba.


Brandemburgo, año 1867 D.C.

Hermann Goedsche no podía creer que la suerte le fuera tan favorable. Lo que tenía en sus manos era la respuesta a todos los problemas del Imperio. Y además, el fin de aquellos a los que más odiaba. Tomó un sorbo de su cerveza, sin reparar que ya había tomado demasiado.

- Pero, Hermann... ¿Cómo planeas hacer eso sin que te arresten nuevamente?
- No me pueden arrestar, Marie. Ahora trabajo para ellos, ¿lo olvidas?
- Pero eres espía. Nadie defiende a los espías.

La habitación en la que se encontraban estaba bastante oscura. Años de paranoia hacían que el alguna vez cartero y ahora espía de la Policía Prusiana tuviera temor a encender alguna luz. Ningún lugar era seguro, ni siquiera un prostíbulo. Los ojos le brillaban.

- Tranquila, lo publicaré bajo otro nombre... no se... un nombre inglés.
- No estoy segura que sea una buena idea.

Goedsche suspiró. No podía echarse atrás, esta oportunidad se le había presentado a él porque obviamente era parte de su destino el sacarle provecho. Señaló a la mesa que tenía en su costado. Sobre ella, un libro mostraba en letras doradas el nombre "J. M. Eugène Sue".

- Si supieras leer, sabrías a lo que me refiero.
- No me ofendas. Yo no sé leer pero Bertha sí y dice que ese libro trata sólo de unos jesuitas y su plan para...
- ¡Olvida a los jesuitas! Voy a cambiar todo eso. Esto no se trata de débiles religiosos. Ese es la fuente. Yo no sé escribir historias, pero esta está muy bien escrita ya y sólo hay que cambiar algunas cosas. Servirá de base a mi historia.
- ¿Vas a cambiarlo?
- Sabes, este mundo ya ha tenido suficiente de esos imbéciles. Sacerdotes y judíos. Fusilar a todos, digo yo. Pero los judíos, ellos primero.
- ¿Por qué? No entiendo que tienes en contra de ellos...
- Los judíos controlan todo ¿no lo ves? Esto debe parar. Sólo usare el libro de Sue como base para contar la verdadera historia.

El Imperio era el legado de los Caballeros Teutónicos, que habían "cristianizado" sus tierras, efectivamente eliminando a todos los nativos como medio de terminar con el paganismo. Sin embargo, si algo había aprendido los cruzados en sus batallas contra el Islam, era que el gobierno centralizado de los sarracenos era más eficiente en mantener controlada a la población.

Luego de 650 años de trabajo, el Imperio era una máquina perfecta. Tan sólo el 8% de la población tenía acceso al conocimiento necesario para ejercer una carrera profesional y no más que el 1% tenía la oportunidad de aprender lo requerido para acceder a posiciones de gobierno. El ejército estaba conformado por el 1% de la población, relación que luego sería adoptada por una infinidad de países en todo el mundo, admiradores de la máquina de guerra prusiana. El 90% restante aprendía lo necesario para desempeñarse como súbditos obedientes y eficientes.

Goedsche era un afortunado egresado de la Realsschulen y por lo tanto una minoría. Conocía a detalle los requerimientos del sistema y ya había trabajado bastante para defenderlo frente a las terroristas ideas de Pestalozzi y sus discípulos suizos. No dejaría que su utopía fuera destruida en manos de los judíos.

- ¿Dirás que los judíos complotan para controlar el mundo?
- ¿Acaso lo dudas?
- ¡No! No... Hermann, yo...
- La historia será perfecta... como ese libro de Dumas que me leía mi madre. Aquel en el que hay un complot.
- Bertha dice que hay un complot en todos los libros de Dumas...
- ¡Tú sabes a qué me refiero!
- Sí... sí... cariño, si...

De un sorbo terminó su vaso. El mundo se enteraría del peligro que se cernía sobre sus cabezas. La verdad no importaba, lo más importante era que Prusia fuera libre. Libre de los que le hacían daño.



Lima, verano del 2007, en la mañana

Matías terminó de comer el segundo huevo pasado de la mañana. Hacía unas horas que había descubierto que Montse, que salía apurada para llegar temprano al trabajo, tenía un método para pasar huevos en el hervidor eléctrico de agua en lugar de usar la clásica olla. ¿Cómo no se le había ocurrido a él hacer eso? Llevaba años sin comer huevos pasados por la flojera de limpiar la olla luego de usarla.

- Me gusta cómo has decorado la sala de tu casa de playa, los colores se ven bien.
- Se llama composición. Cuando vivamos juntos yo me encargo de la decoración de la casa. He visto tu departamento.
- ¿Qué tiene de malo mi departamento?
- Parece una oficina.
- ¡No! Tiene un estilo... neo... tecno... minimalista...
- Oficina. Pero no te preocupes, yo lo arreglo.
- No me voy a molestar sólo porque ya has aceptado que vamos a vivir juntos.
- Sí, claro. Así podrás protegerme de los lunáticos más fácilmente. Chau, tengo que ir a trabajar.
- Espera... ¿Te piensas llevar la laptop?
- ¡Claro! Ahí está mi trabajo.
- Pucha... entonces voy a tener que regresar a mi casa...
- Hay otra laptop en el cuarto de arriba.
- ¿Tienes dos laptops en tu casa de playa?
- Por supuesto. ¿Y si falla una?
- ¿Ves? Tienes que casarte conmigo.
- Chau.

Ahora se encontraba cómodamente echado en la cama con la laptop en las piernas y junto a una bolsa de caramelos de limón que había encontrado en la cocina.

El sabor de los caramelos le trajo a la mente un recuerdo de su niñez. A los nueve años había estado enfermo con hepatitis y si bien toda su familia estaba muy preocupada con la enfermedad, para él había sido un periodo muy divertido. No tenía que ir al colegio, podía ver televisión o leer todo el día y siempre había una bolsa de caramelos de limón a la mano. Además tenía tiempo libre para jugar con sus LEGOs y las dos semanas que estuvo en cama consiguió terminar la base espacial, la nave de exploración y el auto de carreras.

Recordó que le encantaba chupar las llantas de plástico de los carritos de LEGO. Se podían chupar y masticar durante horas sin que se deformen y además al presionarlas se quedaban pegadas a la lengua. Era divertidísimo. ¿Habrían tenido algún compuesto tóxico las llantas de LEGO? Esperaba que no, porque lo había hecho por años.

Luego de un par de horas de navegar por el servidor de AUSJAL había recolectado bastantes documentos interesantes.

La mayoría eran recuentos históricos de los logros de la orden jesuita. Eran sorprendentes. En astronomía, hubo una época en la que controlaban el 20% de los observatorios del mundo. Y más de 35 cráteres lunares llevaban nombres de científicos jesuitas.

Había más casos. Un jesuita de nombre Christopher Calvius había inventado el calendario gregoriano. En China, donde existen monumentos a jesuitas, Li-Ma-Teu (nombre por el que era conocido el jesuita Mateo Ricci) y sus compañeros tenían la exclusividad de los estudios astronómicos en la Corte Imperial luego de enseñar las lecciones de Euclides y Copérnico a sus miembros.

La frontera entre China y Rusia había sido delimitada por Ferdinand Verbiest, sacerdote jesuita. Los jesuitas habían fundado Sao Paulo en Brasil y habían descubierto cinco de los ocho ríos más importantes del mundo.

En efecto, los jesuitas habían intentado implantar la democracia en América Latina desde el siglo XVII, enseñando ciencias y artes a las tribus indígenas de Paraguay que llegaron a imprimir textos escolares y otros libros de manera regular, cien años antes de la revolución americana con la que los Estados Unidos ganaron su independencia.

Nada de estas cosas se las habían enseñado en el colegio. Y según los documentos que estaba revisando, los jesuitas tenían casi 100 universidades y más de 450 colegios en el mundo.

Uno de los textos llamó su atención debido al tema que tocaba, muy diferente al resto. Era un análisis de la complejidad del lenguaje humano aplicando técnicas de la Teoría de la Información. Mayor fue su emoción cuando notó que la firma electrónica del mismo tenía rastros de varios dominios, entre los que figuraban el ya conocido “wieserp.com.pe”, un tal “pierola.com.pe” y el de una famosa universidad.

Un rápido “trace” lo llevó a descubrir que los dos primeros correspondían a las oficinas locales de una orden conocida como Sovrano Militare Ordine Ospedaliero di San Giovanni di Gerusalemme di Rodi e di Malta. La web le reveló que esta orden era la versión actual de la Orden de los Caballeros de San Juan, conocidos como los Hospitalarios en las cruzadas. Había sido, junto con los Templarios, una de las órdenes más importantes y poderosas de la época. Al parecer existía también una fuerte rivalidad entre ambas y, luego de la disolución de los Templarios, todos los bienes de los mismos habían pasado al control de la Orden de San Juan.

Todo parecía indicar que la Orden no sólo seguía existiendo, sino que tenía representantes en Lima y que estos mantenían comunicación con la orden jesuita local. ¿No estaba uno de los Wiese investigado en el Poder Judicial por cargos que no podían ser probados? ¿Culpable o perseguido? El asunto se estaba poniendo muy confuso. Tal vez al leer el documento encontraría algún dato que le sirva de ayuda.

El estudio trataba de calcular que cantidad de información se podía transmitir usando elementos de leguaje más básicos con menos elementos de sintaxis. Concluía mostrando la increíble cantidad de información que podía contener una molécula de ADN y postulando que el llamado "ADN Basura" (más del 95% del ADN que se cree que contiene sólo ruido aleatorio, ya que el 5% restante contiene toda la información genética del ser humano) presentaba cierto patrón lingüístico que parecía indicar que no era basura después de todo.

El documento estaba marcado con alta importancia. Esto se veía muy similar al tipo de trabajo que Montse estaba supervisando. Matías decidió que lo mejor era enviarle un email encriptado con el documento para que ella lo revise.

Abrió el correo, Mozilla Thunderbird, que acababa de instalar porque esa laptop sólo tenía el inusable Outlook Express.

From: Reverte, Matias (matias@reverte.com.pe)
To: Fidelli, Montserrat (mfidelli@pe.genotec.com)
Subject: Documento **Urgente**

Hola Montse,
sorry por interrumpirte en el trabajo, pero este documento que he encontrado se ve mas como algo de tu area de experiencia... porfa dale una leida y conversamos
besos
m

-BEGIN PGP PUBLIC KEY BLOCK-
ElKyZi2jXbrpTTduir2MoC1O7/hXJ2mOlAcM536CKNlFCZltpLi5R
xbr7NoTmTsMSbDn94YD7T0XTN1Bqre2Pis9Egz1+KfvLnSzyGAIkc
ab/UPRH0c072EFt3blfcDcYCff7xeySAsWc5ggYeDC83tVD8qw67l
AhIucWNHOaiTO96HJ/GUT+uED3R9V38Jc/LCZpIaiHN6ygOSAarqy
O0bJ2Rg4j6CxT

-END PGP PUBLIC KEY BLOCK-

"Send" y listo, estaba enviado y totalmente seguro. Cambió de ventana y confirmó que seguía conectado al servidor, todavía nadie se había dado cuenta de la presencia de un extraño.

Otro de los documentos también llamó su atención. "Sólidos regulares". Otra vez los dados que usaba todos los domingos con sus amigos. ¿Acaso los jesuitas jugaban Calabozos y Dragones? Le dio una mirada.

El archivo hacía referencia a los clásicos sólidos de cuatro, seis, ocho, doce y veinte lados. También los relacionaban con el fuego, el aire, la tierra, el agua y la Quintaesencia. ¡Aja! Montse se había equivocado. No era el cosmos, era la Quintaesencia. Hizo una nota mental de fastidiarla en la noche.

El autor trataba, sin mucho éxito, de relacionar el valor 2,618 a lo que el llamaba la "Constante de Orbita Armónica". Al parecer, al dividir los radios de las órbitas de los distintos planetas del sistema solar este numerito se las arreglaba para aparecer siempre.

Una ventana azul apareció de la nada. Montse se estaba comunicando.

(l) montse (l):
oa
mrc@la playa:
hola! viste mi mail?
(l) montse (l):
si, chevere
mrc@la playa:
y que piensas?
(l) montse (l):
no sé, no pude abrirlo, salía pura basurita
mrc@la playa:
!!! claro pues, esta encriptado, tienes que desencriptarlo primero
(l) montse (l):
?
mrc@la playa:
usando pgp!
(l) montse (l):
??
mrc@la playa:
pgp, el programa para encriptar mails... no me digas que no lo conoces porque tienes una llave pública, la he usado hace unos minutos para encriptar el mail q te mande
(l) montse (l):
eso que me obligaste a crear hace años? pucha, ya ni me acuerdo cual era mi clave...
mrc@la playa:
que?! no te creo... y ahora? osea que cualquiera puede leer tus mails?
(l) montse (l):
paranoico... pásame mejor el mensaje por acá
mrc@la playa:
no pues, esto no es seguro
(l) montse (l):
ya, entonces en la noche lo vemos :-P
mrc@la playa:
pucha... ya, te lo paso... normal supongo
mrc@la playa:
enviando archivo dnalang.rtf
(l) montse (l):
ya llega...
mrc@la playa:
envío de archivo dnalang.rtf completo
mrc@la playa:
ya, dale una mirada
(l) montse (l):
perame, lo veo al toque
mrc@la playa:
¿no estas ocupada?
(l) montse (l):
ahorita no, están reseteando el servidor por no se que virus
mrc@la playa:
espero...


mrc@la playa:
te amo

mrc@la playa:
alo?

mrc@la playa:
probando... 1...2...3...4


(l) montse (l):
sorry, es que estaba interesante
(l) montse (l):
ay que lindo! yo también te amo! (k)
mrc@la playa:
estoy grabando esta conversacion
(l) montse (l):
ya mira... esto es increíble... es justo en lo que estamos tarbajando
(l) montse (l):
trabajando
mrc@la playa:
entonces es posible?
(l) montse (l):
si, el problema es comprobarlo... demora demasiado, en eso estábamos cuando el servidor se murió por un virus
mrc@la playa:
cual de los servidores?
(l) montse (l):
todos, justo están viendo eso
mrc@la playa:
sospechoso...
(l) montse (l):
que?
mrc@la playa:
nada... voy a ir a mi cole un toque, te llamo mas tarde
(l) montse (l):
comemos?
mrc@la playa:
toca en mi casa
(l) montse (l):
cuidate
mrc@la playa:
tu tambien, chau

Por la autopista y a esta hora el viaje al colegio sería bastante rápido. Un sentimiento de nostalgia y expectativa se presentó como siempre que pensaba en visitarlo.

Hacía varios años que no regresaba, pero un ex-alumno nunca deja realmente de pertenecer al colegio. De hecho, siempre llegaban a su casa los boletines de ASIA, la Antiqi Societatis Iesu Alumni, a pesar que nunca había aportado ni un centavo para las cuotas.

Ojalá fuera buena idea.



Valle del Nilo, año 2954 A.C.

La majestuosa cobra se deslizó por la arena en dirección al bastón de madera clavado verticalmente. La multitud contuvo el aliento. La serpiente se detuvo frente al madero que, gracias a los cálculos de Thoth, no producía en este momento del día sombra alguna. Levantó la cabeza y mostró los colmillos, en alerta.

El silencio era total, podía oírse el siseo de la serpiente frente al bastón. De pronto, con un movimiento rápido, rodeó el bastón completamente hasta formar un círculo perfecto, donde la cabeza se encontraba con la cola.

La multitud respiró asombrada y agradecida. El augurio era favorable. Biénekhés pronunció las palabras desde su sitial de conductor de la ceremonia, en lo alto de las escaleras.

- ¡Admiren a la serpiente! Ha formado el círculo de la vida. El ciclo eterno que rige nuestro mundo. Así como la serpiente cambia de piel, el hombre cambia al pasar de niño a adulto. Dejen las actitudes infantiles atrás y enfrenten con coraje las responsabilidades de la existencia. ¡Váyanse ahora y reflexionen!

Todos se pusieron de pie y, corriendo, se alejaron. Esa noche discutirían con sus familias y amigos. Pero, ¿Sobre qué? Sobre los detalles sin importancia, la forma sin el fondo.

Les había hablado antes de la serpiente pegada al suelo como símbolo de lo terrenal y del halcón que vuela por los aires como símbolo de lo espiritual. Les había dicho que la vida era una suma de los dos conceptos. ¿Qué había obtenido? Dibujos de una serpiente con alas usados como amuletos. Un dragón le llamaban, Apophis.

Estaba cansado. Cansado de enseñar a la arena y al sol. La delgada túnica blanca, con el emblema de una pirámide topada por un gran ojo, se sentía pesada en sus hombros.

Subió las escaleras hasta el templo. En el centro del mismo, la gran tumba de casi 4 metros de largo albergaba el cuerpo sin vida de su amigo, muerto hace ya 10 años. Las lágrimas rodaron por sus mejillas. La decisión ya estaba tomada y el triste espectáculo de esa tarde le daba la razón.

- Lo intenté Thoth...Lo intenté por casi una década, pero ya no puedo. Son como niños. Sólo hay dos entre doscientos que parecen entender... yo... lo siento amigo, pero no haré más lo que te prometí que haría.

La tumba no respondió. ¿Cómo podría? En ese momento cayó en la cuenta que él mismo estaba cometiendo los mismos errores que el resto de la gente.

No estaban listos, no para entender la verdad. Biénekhés comenzó a formar un nuevo plan en su cabeza. La humanidad no estaba preparada ahora pero lo estaría en algún momento del futuro. Mientras tanto, les daría lo que necesitaban para mantenerse unidos y reverenciar la vida.

Les daría a un Thoth inmortal, que sí respondería a las preguntas formuladas en su tumba. Les daría una vida eterna y un universo en orden. Un mito de esperanza.

La esmeralda de la sabiduría se quedaría con él y aquellos dos o tres que mostraran ser hombres. Y guardarían el secreto de generación en generación mientras fuera necesario.



Lima, verano del 2007, lunes en la tarde

Había entrado al colegio sin mucho problema. En la puerta, el mismo Toribio de toda la vida lo había reconocido instantáneamente como aquel muchacho al que le tenían que quitar la pelota y decomisarla por seguir jugando después de sonada la campana. ¿Cuántos años tenía ya? Era una persona bastante mayor cuando Matías ingresó al colegio.

No estaba seguro de estar haciendo lo más racional. Pero el fin de semana de locos era más de lo que podía tolerar. Muchas emociones y muy seguidas. Y lo único realmente positivo de todo, el haber regresado con Montse, no iba a poder ser disfrutado a plenitud hasta que las otras ideas que rondaban su cabeza desaparecieran.

El enorme terreno estaba lleno de construcciones, excepto por el famoso cerro. Ahí, en algún lugar de la ladera verde, estaba el árbol que había sembrado cuando niño junto con sus compañeros como parte de una ceremonia de bienvenida. Uno de los primeros rituales.

Y ahí estaba su último salón. Jóvenes extraños se encontraban adentro, estudiando, conversando, creando sus propias historias e ignorando por completo las que las anteriores generaciones habían vivido dentro de esas mismas paredes. ¿Quién se sentaba en su sitio? No podía distinguirlo debido al vidrio ahumado.

Ahí dentro, una profesora se le había acercado el día que probó por primera vez cambiar sus gruesos lentes por unos de contacto. "Que bonitos ojos" le había dicho. Nunca más usó lentes de montura en su vida.

Ahí había vivido al menos tres temblores. Había soplado a sus amigos las respuestas del examen final de física. Había ayudado a esconder la comida de su compañero Martín, que siempre llevaba más de cinco sándwiches y sólo comía uno. Le había comprado a Felipe la entrada de re-venta para el concierto de Cristina y Los Subterráneos en el colegio Roosevelt, entrada que había guardado en su billetera por años ya que estaba seguro que Cristina le había echado un besito volado a la mitad del cover de "Walk like an Egyptian". En aquel patio pequeño había aceptado acompañar a su amigo César a ver la peor película de la historia, Cool as Ice, sólo porque existía la posibilidad que las amigas de su hermana también fueran al cine. Obviamente no fueron.

Una voz lo sacó de sus recuerdos. Volteó y se encontró con un hombre gordito y con barba. Tenía en la mano una agenda electrónica de un modelo que Matías sabía que aún no estaba en venta en Perú. Bueno, fue en este colegio donde el vio por primera vez un celular y una impresora láser. Los jesuitas siempre estaban a la vanguardia.

- ¿Te puedo ayudar en algo?
- Sí... No, en realidad no. Me dirigía a la oficina de... Coco.

Estuvo a punto de soltar una carcajada. Por poco mencionaba en vez del nombre del sacerdote, el apodo con el que él y sus amigos lo conocían. "Pájaro Malo", debido a su carácter y al increíble parecido con el villano de un dibujo animado. ¿Sabía Coco que le decían así? Por supuesto que si.

- El Padre Jorge ya no tiene oficina aquí abajo, hace tres años que dejó de ser consejero espiritual.
- ¡Oh! Bueno, yo en realidad necesito verlo.
- ¿Matías Reverte?
- Err.. sí....
- Ah, lo está esperando. Vamos arriba. Yo soy Javier.

¿Lo estaba esperando? Matías sintió un poco de temor. Pero ya había perdido el derecho a la cobardía, no podía echarse para atrás. Estaba muy cerca de las respuestas. Siguió a su acompañante hacia el edificio principal. Dieron la vuelta por la parte de atrás, junto a una hilera de siete autos Peugeot .

Once años de estudios y nunca había pasado del primer piso de ese edificio. De hecho, hasta que tomó el ascensor activado con llave, guiado por Javier, no había notado nunca que existía uno.

La puerta se abrió a un gran comedor, el cual atravesaron. A su derecha, una fila de seis ollas muy grandes mostraba todavía restos de varios tipos de comida.

- Se come bien, ¿eh?
- Somos bastantes. Por aquí por favor.

Javier lo condujo a una salita con dos sillas y una mesita de madera y le indicó que esperara. El Padre Jorge llegaría pronto.


Lima, Centro Empresarial, en ese momento

Todos los datos del servidor se habían perdido. Eso significaba que Montse tenía que rehacer casi seis meses de cálculos. Era casi imposible. Le dio un puntapié al basurero y éste rodó por el suelo. Iván, el Gerente de Sistemas, dio un salto.

- ¡Carajo! ¿Me estás hablando en serio Iván? ¿Hemos perdido todo? ¡¿Todo?!
- Si, al parecer el virus estaba diseñado para borrar específicamente los datos del análisis. No ha tocado nada más.

El día había sido un asco. Empezando con el insufrible tráfico de la Avenida Javier Prado en la mañana. Había demorado menos tiempo en llegar de Puerto Fiel a Lima que el que le tomó llegar de Monterrico a San Isidro.

¿Cómo era posible que no pudieran solucionar el problema de mover grandes masas de gente de un lado a otro? Montse recordó que hacía unos veinte años, cuando era niña, le habían regalado un libro que hablaba sobre el futuro y las cosas que se veían venir.

Según ese libro, para el año 2007 ya existiría una colonia en La Luna, que en esa época seguro parecía una idea viable. Además habríamos hecho contacto con una civilización extraterrestre avanzada... no explicaban por qué, si era tan avanzada, querría hacer contacto con nosotros. Por supuesto que las corporaciones tecnológicas serian dueñas del mundo; aunque si eso era cierto, alguien debía explicárselo a la persona que le fijaba el sueldo.

Había más predicciones. Un vuelo de Nueva York a Frankfurt se haría en solo media hora. Sin embargo, hacía tres años que el último de los Concordes había sido desmantelado. Las futuras generaciones viajarían más lento que sus padres o abuelos y más apretados. Y además, como había podido comprobar en su último viaje, el vuelo podía ser muy corto pero probablemente el futuro avión tendría que sobrevolar el aeropuerto por una hora antes de tener espacio para aterrizar.

Y algo que nunca falta en toda visión futurista: todos nos moveríamos de un lado a otro en autos voladores. Montse no quería ni imaginar el caos que causarían los ticos y combis del futuro si tuvieran la libertad de moverse tres dimensiones.

Y cuando por fin había logrado llegar al trabajo, todo parecía perdido.

- ¿Y como miércoles llegó ese virus aquí?
- No lo entiendo. Tenemos lo último en seguridad. Conozco a dos o tres personas de la universidad que hubieran podido romper nuestro unix en tres o cuatro días. Pero este tipo lo hizo en seis horas. Además, debe estar coludido con alguien de la compañía de teléfonos, ya que nuestro número de acceso externo es secreto.
- ¿Y que hay de nuestras copias de seguridad?

Iván dudó un poco antes de contestar pues no sabía si era buena idea mencionar lo poco que sabía sin confirmarlo primero. Había llamado al almacén para pedir las cintas de respaldo y se había dado con la sorpresa de que por allá todos estaban preocupados porque en las pruebas de rutina del día todas las cintas parecían contener basura. Pero era imposible que todas las cintas magnéticas se malograran al mismo tiempo. Iván estaba esperando la llegada del transporte con 15 cintas escogidas al azar para probarlas en la oficina.

- Estoy esperando que me las traigan del Callao para revisarlas.
- No te veo muy convencido.

¿Diseñado para atacar sólo los datos del análisis genético? Tal vez a eso se refería Matías con "sospechoso".

Cosas como esta le hacían perder las esperanzas a cualquiera. Montse suspiró. Medio año de trabajo había desaparecido.

Sobre la mesa, todavía estaba el sobre con la carta de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid que había llegado el jueves pasado. Tal vez era buena idea después de todo.

Recogió su mochila y salió de la oficina. No tenía nada que hacer ese día. Podía aprovechar la tarde para ir de compras. Había pensado en un regalito para Matías.


Lima, verano del 2007, unos minutos más tarde

Matías esperaba sentado en una de las sillas. Era una de esas en las que es imposible estar cómodo, no importa que posición se adopte. La salita no tenía mucho que ofrecer para distraerse y la ventana daba al patio vacío, pero reparó en un cuadro en la pared que tenía escrita una frase de la Biblia.

"Cuando era niño hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. -Corintios 13:11"

El niño se hace hombre y asume sus responsabilidades. Interesante frase. La había escuchado antes en matrimonios de amigos.

Rodeando la frase pudo notar unos dibujos que mostraban pasajes de la Biblia. Alguna vez su profesor de historia, el profesor Vasquez, le había comentado que en el siglo XVI llegaron al Perú muchos evangelizadores que buscaban convertir a los indígenas en cristianos. El problema estaba en que el lenguaje local no tenía palabras para definir "demonio", "fe" o "trinidad". La solución fue llenar las iglesias de imágenes que ilustraran claramente los conceptos a tratar, de esa manera el sacerdote podía señalarlas durante su sermón.

La puerta se abrió.

Allí estaba el Padre Jorge, con un poco menos pelo pero sin ninguna cana. Sus bigotes ralos como siempre.

- Hola Matías, han pasado algunos años.
- Hola Coco. ¿Me dicen que me esperabas?
- Ayer en la tarde algunos de tus amigos vinieron a jugar fulbito. Me comentaron que no habías ido a jugar con ellos porque estabas detrás de una chica nuevamente, una amiga de hace años llamada Montserrat. No hay muchas Montserrat en Lima. Unos amigos en la embajada me comentaron que tú les pasaste información de un terrorista el viernes. Conecté los puntos y supe que tenías que venir tarde o temprano.
- Oh. Es decir ¿sabías lo de CAT? No me digas... que ustedes...
- ¡Ja ja ja! Me haces reír Matías. No seas ridículo hijo, nosotros no matamos a nadie. ¿Qué libros de conspiración has estado leyendo?
- Yo... yo sólo quiero saber que está pasando.

El Padre Jorge respiró hondo y caminó hasta mirar de frente el cuadro en la pared. Parecía contemplarlo por unos instantes. Cuando habló de nuevo lo hizo sin voltear.

- ¿Sabes Matías? Tú siempre fuiste muy inteligente. Lo supe desde el día que entraste por primera vez al colegio. No te debíamos admitir porque eras muy joven para estar en primer grado. Pero sabías leer y escribir. Y recuerdo con claridad que en la puerta de mi despacho yo te pregunté si conocías a la persona que estaba retratada en un cuadro que ahí colgaba. "Es Juan Pablo II", me dijiste. ¿Qué niño de esa edad es tan lúcido?
- Gracias... Yo no recordaba eso.
- Lo que voy a contarte ahora es algo que mereces saber. Te lo has ganado. Tengo entendido que has tropezado con algunos indicios de… bueno, dado el tiempo suficiente lo hubieras descubierto sólo, así que no tiene caso ocultarlo. Pero escúchame, la verdad es dura. Tú estás preparado para oírla, la sientes ya en tu corazón. Pero no todo el mundo es como tú. Esto no puede salir de esta sala.
- ¿Cuál es la verdad?
- ¿Recuerdas todo lo que te hemos enseñado? Es mentira. No te rías, tú ya haz aprendido a desconfiar del mundo como lo cuentan los mitos, como lo definen las autoridades. Tú te burlas de otras personas que creen en ellos. Estas por encima de todo eso. No crees ni en los evangelios.
- ¿Me vas a decir que son mentira? ¿Qué no somos la creación principal del universo?
- El universo no existe para nosotros. Existe porque existe. La raza humana, lo que hacemos, le es irrelevante. No somos más que polvo en el viento.
- ¿Y la vida no tiene sentido?
- ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cuál es el sentido del cosmos? Dime, ¿Cuál es el sentido de esa mosca en la ventana? Ninguno. Simplemente está ahí.
- ¿No hay sentido? ¿No hay Dios? ¿No hay demonio?
- No digas ahora que no lo has sabido siempre. El cosmos tiene dos fuerzas que lo rigen. El caos y la vida. Cada uno el opuesto del otro, luchando por la supremacía. Pero no cometas el error de asignarles deseos, emociones. No pretendas entenderlos bajo el minúsculo patrón de referencia humano. Simplemente existen. No son aliados. No son enemigos. Son la entropía y el afán de vivir. Y son incomprensibles para la simple máquina de formar patrones a la que llamamos cerebro humano.
- Esto es... viniendo de un sacerdote...
- ¿Acaso no encaja con tu concepto de catolicismo? ¿Y si te dijera que soy budista, musulmán o ateo post-modernista, ayudaría en algo? Escucha y entiende. Nuestra misión es proteger a la humanidad. Protegerla de la verdad. Así como esos muros que te protegían en este colegio para que no vieras lo horrendo que era el mundo afuera. Te protegimos hasta que fuiste adulto.
- Los ateos no creen en Dios. Tú si.
- Los ateos creen que la existencia de un ser supremo no es necesariamente requerida para que exista lo que llamamos cosmos. Los más extremistas ven a los creyentes como estúpidos o como una especie de minusválidos mentales. Algunos, más tolerantes, entendemos perfectamente el por qué del mito.

Matías no sabía que decir. El Padre Jorge volteó a mirarlo. Su expresión era dura.

- Los mitos tienen una razón de ser. Son las paredes que protegen a nuestra raza de una verdad que no quieren conocer. Le enseñan a lidiar con la vida, con la muerte, con los cambios y los ciclos. Con la terrible realidad donde la vida debe matar y alimentarse de otras vidas. Sirven de guía.
- Pero, ¿hasta cuando? ¿Acaso la humanidad no ha madurado ya? ¿No es tiempo que deje las paredes atrás y salga al mundo?
- ¿Crees acaso que ha madurado? Míranos. Cristianos, judíos y musulmanes se matan al otro lado del mundo y no se dan cuenta que están defendiendo lo mismo. De que creen en lo mismo. Nosotros nos damos cuenta. Es el mismo mito.
- Existen jóvenes que crecen sin mitos. Sus padres no se los inculcan.
- Si, pero ¿Qué hacen? ¿Maduran? Forman mitos propios dentro de pandillas o sectas. No pueden vivir sin ellos. Reemplazan la experiencia espiritual real por una químicamente inducida. No, esta es una situación que tiene para muchos años. Hijo, toma asiento. Sí, siéntate un segundo y escúchame.

Los dos se sentaron en las únicas dos sillas del cuarto. El Padre sacó un cigarro de su bolsillo y lo encendió.

- Ahora si. No tienes idea de lo que estas hablando. La verdad se remonta millones de años. La raza humana, la vida en este planeta es un accidente.
- Sigue.
- Hace millones de años, en lo que los científicos llaman la Explosión Cambriana, la vida en este planeta que llevaba millones de años sin evolucionar más allá que un par de organismos de una célula dio un salto repentino para generar lo que somos ahora. Ellos no se explican el por qué todavía.
- ¿Y tú lo sabes?
- Nosotros lo sabemos. Hijo, la orden no es más que la continuación de una milenaria agrupación de protectores. Yo soy sólo el último de los navegantes, pero antes de mí han existido cientos.
- No me confundas, no me has dicho cuál es la causa.
- Es cierto. La causa es esta: los restos de una cadena biológica provenientes de fuera de nuestra galaxia cayeron a la Tierra por accidente. Somos descendientes de una raza extinta hace eones.

Matías se puso de pie de un golpe.

- No voy a caer en tu juego. ¿Tratas de contarme otro mito ahora? ¿Cómo diablos podrías saber eso?
- Tranquilo hijo.
- Incluso si fuera verdad, ¿por qué me lo dirías todo?
- Por años he tenido el deber de identificar a los posibles miembros nuevos de la orden y nunca me he equivocado. ¿Acaso crees que soy el villano de cine estúpido que cuenta todo su plan antes de intentar matar al héroe? Si te digo todo esto es porque te conozco y sé, estoy seguro, que estarás de nuestro lado luego de oírlo. La formación básica la recibiste aquí. Tienes la inteligencia y la personalidad adecuadas, te he seguido de cerca por once años y luego indirectamente hasta ahora. Sólo falta que veas esto.

Sacó de su bolsillo una pequeña piedra verde. Un joyero la hubiera clasificado como una esmeralda de incalculable valor. De pronto, el cuarto se llenó de luz. La piedra emitía energía en todas direcciones. Las paredes mostraban símbolos y figuras que se movían con asombrosa rapidez. De alguna manera, Matías sentía que le decían algo, pero no tenía forma de captar el concepto. Estuvo en éxtasis por lo que parecieron varios minutos hasta que todo cesó.

- Qué... fue... eso...
- Dos segundos de exposición.
- Había algo ahí... no entendía... era hermoso...
- El lenguaje es mucho más complejo que el nuestro. Muchos más niveles de abstracción. Venimos estudiándolo por casi 3000 años y no vamos ni por la tercera parte.
- ¿De donde vino eso?
- Hace muchos años, en los comienzos de la civilización, un visitante llegó a nuestro mundo. Thoth encontró una raza humana primitiva. No le costó mucho tiempo descubrir nuestro origen. Un ser de infinita compasión, sintió lástima por la raza humana y su minúscula ingenuidad. Como un hombre que quiere enseñar a un mono a hablar, intentó enseñarnos los misterios del cosmos. Pero el ser humano no podía dejar de verlo todo desde su limitada perspectiva. Algunos cuantos abrían los ojos, pero eran sólo decenas entre millones.
- ¿Tan pocos?
- Bueno. Estaban los que entendían a medias. Otros, dotados de una sensibilidad especial convertían lo poco que podían visualizar en lo que llamamos arte. Sucede incluso hoy. Algunos se volvían locos.
- ¿Y que pasó después?
- Lo intentó por cientos de años, sin muchos resultados. ¿No haz oído hablar de los barcos voladores en la mitología nórdica, cuyos tripulantes se ahogaban si descendían a la tierra? ¿Has notado que la esvástica, ese símbolo tan denigrado por Hitler, tiene la forma de nuestra galaxia espiral? Los antiguos lo conocían desde hace milenios, es el segundo símbolo más importante del hinduismo. El primero es “Ohm”, la fuerza que da la vida. ¿No has leído a Ezequiel y sus fallidos intentos de describir a visitantes de otros planetas? ¿El origen del universo, común en todas las tradiciones? Siempre mencionan las dos fuerzas en conflicto, resonando en el cosmos. Lecciones que no fueron entendidas y se convirtieron en mitos. ¿Sabes que en lo que es hoy Bagdad todavía se mantiene un grupo de baterías que siguen generando electricidad después de más de 5000 años? No sirvieron de mucho, nadie entendía los conceptos.
- ¿Dices que este ser enseñó por cientos de años?
- Como dije, lo intentó. Hasta que llegó a notar que incluso su larga vida llegaba a su fin y no iba a ser capaz de terminar su anhelo. Antes de morir, dejó instrucciones a unos elegidos. Pero nunca quiso aceptar que no estábamos listos y no lo estaríamos en cientos de años. Uno de sus seguidores, en Egipto, lo tuvo todo claro. Lo mejor era ocultar la verdad hasta que llegara el momento en que el ser humano madure como especie. Durante las cruzadas, formamos una orden especial para asegurarnos que las claves dejadas en Jerusalén no fueran descubiertas. Obviamente la fachada era la ayuda a los peregrinos cristianos a Tierra Santa, nos llamaban Hospitalarios. Casi perdemos todo cuando los templarios, esa orden mercenaria, descubrieron parte del secreto. Tuvimos que comprar su silencio. Pero con los años y con las ganancias que lograron ellos ya no podíamos confiar, así que tuvimos que… presionar… para que su orden sea disuelta. Nos mudamos a Rodas, a Malta, a Inglaterra. Nos esparcimos por el mundo en silencio. Los jesuitas fueron siempre nuestros mejores aliados y muchos de nosotros pertenecemos a ambas órdenes. Y aquí nos tienes ahora, todavía esperando.



Lima, verano del 2007, en ese momento

El humo del cigarro no fastidiaba a Matías. Su conciencia estaba enfocada en otro lado. Sentía que el pecho le dolía. Los oídos le palpitaban. ¿Dónde encontrar tranquilidad? La imagen vino a su mente: Montse.

- Quiero saber en donde encaja Montse y Genotec en todo este asunto.
- No creas que es fácil mantener un secreto de este tipo por tanto tiempo. La ciencia avanza, el hombre se cuestiona. A veces tenemos Annus Mirabilis, años milagrosos. En poco tiempo el conocimiento humano da un salto increíble. En 1665 Newton descubrió la mitad de la física moderna. En 1905 Einstein descubrió la otra mitad. Este año, algo similar iba a pasar, pero esta vez amenazaba directamente a nuestro secreto. Aquello que Thoth descubrió estaba a punto de ser descubierto por tu amiga. El mensaje oculto en nuestro ADN, el registro de un experimento fuera de control. La señal inequívoca de que somos un error. No podemos dejar que eso salga a la luz.
- ¿Qué pasó con CAT?
- Ya te he dicho que no fuimos nosotros. Mira, a lo largo de la historia la misión de cuidar el secreto a pasado por muchas manos. Debo confesarte que en la antigüedad mis contrapartes eran poco sutiles. Destruir era la manera con la que lograban sus metas. ¿Acaso no sabes que ya en Grecia, hace miles de años, Hipócrates había perfeccionado el Método Científico? ¿Qué en Alejandría la dimensión exacta de la Tierra redonda era ya conocida por Eratosthenes? Ese conocimiento fue sepultado.
- ¿Por eso la bomba para Genotec?
- ¿Cuál bomba? Escucha, CAT trabajó para nosotros, pero tenía además amistades poco deseables. Era un mercenario y nos vimos obligados a contratarlo debido a que nuestro hombre de confianza en este asunto de las computadoras, un compañero de estudios del colegio San José en Arequipa sufrió un grave accidente cuando salía del aeropuerto. La muerte de CAT fue tan sorpresiva para nosotros como lo fue para ti. He hecho mis propias averiguaciones y al parecer fue la Mossad israelí la que acabó con él. Lo buscaban desde hace tiempo por espionaje y el dato que diste en la embajada americana llegó a sus oídos. Mira, desde que la Orden aceptó cuidar el secreto, hace ya cientos de años, juramos hacerlo manteniendo el respeto a la vida y los ideales originales. Hemos intervenido sutilmente, sugerido, justificando con argumentos la causalidad de los actos. CAT tenía como misión infiltrar un virus en las computadoras de Genotec y fue exitoso.
- Pero eso sólo es un retraso. ¿Crees acaso que Montse se daría por vencida?
- Tu amigo CAT encontró también la manera de borrar la información de respaldo de las cintas de seguridad de Genotec a distancia, con un aparato magnético de su diseño. Además hemos arreglado las cosas para que Montse sea invitada como investigadora principal a la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, también de la Orden. El plan era que acepte y Genotec no encontraría nada bajo el enfoque de quien la reemplazaría en el cargo, que no cree en el ADN como lenguaje. Así estábamos seguros.
- Pero, hagamos la prueba. Démosle una oportunidad a la raza humana de saber la verdad. Creen una nueva sociedad sin mitos.
- No creas que no lo hemos intentado. Tratamos de crear en Latino América la sociedad ideal, adulta. Pero la estupidez humana nos persiguió hasta aquí. Y más recientemente, iniciados de la orden pensaron que al fin lo habían logrado al fundar un país basado en la libertad. Pero fallaron.

El Padre saco de su bolsillo un billete de un dólar. En la parte trasera, estaba el sello de los Estados Unidos de América.

- Mira esto, lo planeamos tan bien. La pirámide con el ojo de la razón el la cúspide. Un país basado en la razón. Todos son iguales y capaces de madurar en el conocimiento. "Novus Ordo Seclorum"
- Un nuevo orden mundial.
- El águila, símbolo de la vida espiritual. En una garra la paz y en la otra la guerra, pero la cabeza mira hacia la paz. ¿Sabes lo que dijo Washington en su discurso?
- No tengo idea.
- "Como resultado de nuestra revolución, dejamos de estar involucrados con el caos en Europa". Y unos años más tarde, la avaricia, la politiquería. El mundo en guerra una vez más y el país de la razón involucrado hasta el tuétano. Fallamos miserablemente. No creas que sería diferente ahora.
- Pero la gente cambia. Ya no creen lo mismo que antes. Ya no somos niños. ¿No te has dado cuenta que ya nadie cree en tus mitos?
- ¡Bah! Ya lo hemos superado antes. No podemos ser flexibles. Hijo, busca a tu amiga, que acepte el trabajo en Madrid. Puedo conseguirte uno a ti también. Tú eres de los nuestros ahora. Ayúdanos a cuidar a los que no pueden valerse por si mismos.

Matías miró por la ventana. Ya era de noche y había quedado en comer con Montse.


Madrid, otoño del 2010

Era una linda tarde de otoño en Madrid, tres años después. Por la ventana de la sala Matías podía ver los árboles con hojas doradas en el parque. Eso nunca pasaba en Lima, donde los árboles eran siempre verde oscuro y el cielo era siempre gris.

A Montse le encantaba también. Había salido a buscar unos datos en la Real Academia, su investigación sobre la semiótica de las comunicaciones por Internet estaba casi lista. Hacía un poco de frío y se pondría peor, pero no importaba mucho. Su hijo nacería en primavera.

El timbre del teléfono. Matías miró su reloj. Era de madrugada en Lima.

- Hola Ramón
- ¿Cómo sabes que soy yo?
- Nadie más está despierto a esta hora en Lima.
- Ah, es que estaba viendo de nuevo "El Quinto Elemento".
- Muy buena.
- ¿Quién? ¿Mila? Si, buenota.
- No, idiota, la película.
- Si, también. Aunque no sé. El argumento medio jalado de los pelos. ¿El jesuita que guarda el secreto del universo desde tiempos egipcios? ¿En qué pensaba ese guionista?
- Que chistoso. ¿Cómo te fue?
- Bueno, la memoria ha subido de precio, pero de todas maneras nada le gana a Wilson. Dos servidores con Opteron II modelo Egipto por menos de mil dólares.
- Perfecto, con eso ya vamos cinco. Creo que podemos empezar. Le voy a decir a Montse que cuando llegue te envíe lo que hemos logrado reconstruir hasta ahora.
- ¿No guardó mucho en la laptop, no?
- No pues, pero cómo iba a saber que el servidor iba a ser atacado... Pero no te preocupes, hemos recuperado casi el 100%. Es como completar las palabras de un libro con espacios vacíos. Las sacas por contexto dice. No es tan difícil... para ella.
- Al menos le estas haciendo barra. Aunque bueno, en realidad has hecho más que eso, ¿eh? ¿Es niño o niña?
- Todavía no sabemos. Pero lo cierto es que tú eres tío.
- ¡Ouch! Que viejo que estoy. Tengo que buscarme esposa.

Matías reía con ganas. La humanidad sabría la verdad. Tomaría años, mucho más que lo que le hubiera tomado a Genotec, pero lo iban a conseguir.

Manteniendo los equipos en Lima no corrían riesgo que la Orden se entere. Nadie sabía esconder mejor piezas de hardware que Ramón. Mientras tanto, ellos seguirían trabajando para mantener la ilusión de conformidad.

Su hijo nacería en un mundo diferente. Porque nadie tiene derecho a ocultar la verdad, por más dolorosa que sea. Porque es mejor tener los ojos abiertos a la realidad que negarse a ver y vivir en fantasía.

La humanidad estaba a punto de dejar la adolescencia y asumir su adultez. Existía algo que podía guiarla, algo que aún en miles de años, los encargados de cuidar el secreto no habían sido capaces de comprender.

Aislados en su secreto, separados del mundo, no habían notado la nueva mitología reemplazando a la antigua, la ortodoxa que no podía ya guiar a nadie.

El mundo se comenzaba a unir. Y las personas no buscan más una visión para pocos, para sus pequeños grupos sociales. Buscan una visión de raza, todos juntos, la humanidad completa.

Y el ser humano es libre y decide que hacer con su vida. Libre como adulto. Libre para decidir amar a quien sea, sin importar raza, sexo o creencias. Y lo que Matías había experimentado hacía veinte años cuando compartía experiencias con humanos cómo él de todo el mundo, y notaba que eran todos iguales, ahora estaba al alcance de todos.

Y la verdad no llevaría a la desesperanza, como la Orden pensaba. La solución era muy simple. Había estado disponible en toda la historia, en toda época, para todos sin igual. Era independiente de cualquier estado social, tecnológico, económico o cultural. Matías lo había visto en los ojos de su esposa y ella en los de él.

La felicidad total era alcanzable en este mundo en la forma del amor verdadero. Aquel que se reconoce a sí mismo en los ojos de otra persona. Aquel que es tolerante. Aquel que desafía a la dualidad haciendo que dos se vuelvan uno.

Ya sea que al cosmos le importe o no.


2 comments:

Txopi said...

Me ha gustado el relato. Es entretenido y la trama tiene cuerpo. En el tramo final es quizá donde falla un poco, ya que aparece el anillo y se hacen otras revelaciones inesperadas de última hora. Me ha dado la impresión de que se rompe un poco el ritmo respecto al tramo anterior y se fuerza un deselance que no me ha parecido demasiado logrado. Por supuest, esto no quita para que el relato me haya gustado y que merece la pena leerlo. Animo a todas a hacerlo :)

En cualquier caso, sí que quería comentar dos datos concretos relacionados con la parte técnica (científica) del relato. Estoy seguro de que Jorge se ha tomado todas estas licencias en pro de la trama y el conjunto del relato, pero hay dos cosas que me han parecido excesivamente inexactas/confusas.

La primera, es el mensaje cifrado ("encriptado") con PGP. Aunque se diga que el mensaje que Matías envía a Montse "estaba enviado y totalmente seguro", en realidad solo está firmado criptográficamente, y no está cifrado (encriptado). Dada la situación, lo lógico es que Matías envíe el mensaje cifrado (para que nadie más que Montse pueda leerlo) y no solo firmado (puesto que un posible atacante podrá leer el mensaje sin problemas y además identificar a Matías como su emisor). Pero claro, si el mensaje estuviese cifrado, Montse no podría haberlo leido e mensaje sin la clave (no llave) privada. Por tanto, para que el relato sea lógico sugiero hacer algún pequeño cambio en este pasaje.

Lo segundo que quiero comentar es la pérdida de seis meses de trabajo de investigación sobre "el lenguaje del ADN", a causa de un ataque hacker (cracker me parece más adecuado). El problemilla que veo aquí es que no se mencionan en ningún momento las copias de seguridad (backups) que siendo lógicos deberían haberse hecho regularmente sobre esos datos. Supongo que debemos suponer que el atacante ha logrado eliminar incluso esas copias, pero como suelen almacenarse fuera de línea (off line) e incluso fuera de las instalaciones en previsión de incendios, terremotos, etc. creo que habría que hacer algún pequeño cambio también en este pasaje. Como por ejemplo mencionar que el cracker logró borrar también las copias de seguridad, o que utilizando técnicas de ingeniería social (como hace el protagonista al principio del relato) logra destruir las cintas guardadas en un banco de la ciudad... O algo así :)

Por último, como no, quiero agradecer la multitud de guiños al software libre (Gentoo, Mozilla...) y al conocimiento libre (Alejandría...) con los que el autor a trufado este entretenido texto. Yo personalmente los he agradecido mucho :D Además, quiero alavar la decisión de Jorge Luis (y también Manuel Antonio) por licenciar este y otros muchos relatos con una licencia de Creative Commons. Una decisión que sin duda ayudará en breve a aumentar la difusión de estas pequeñas-grandes obras. Eskerrik asko!

JL said...

¡gracias por los comentarios!
he caido en la cuenta que si bien había dejado las pistas sobre el tema de los backups al inicio del relato, me olvidé de hacerlas aparentes al final... ya está corregido
JR